Las leyes de Mendel
El trabajo de Mendel consistió en experimentar con semillas de guisantes, considerando siete caracteres que contienen dos variaciones opuestas y diferentes: guisantes verdes o amarillos, lisos o rugosos, etc. La elección de esta especie fue apropiada por los resultados positivos que obtuvo, ya que es fácil de cultivar, produce numerosos descendientes y se cruzan entre ellas mismas con frecuencia, por autopolinización.
Cave mencionar que Mendel al ser pionero en estas investigaciones, carecía de los actuales conocimientos acerca de la existencia de los pares de alelos en los seres vivos (se refiere a cada una de las alternativas que puede poseer un gen de un carácter, es decir el gen que determina el color de una semilla de arvejas tiene dos alelos, uno que da el color verde y otro que produce el color amarillo) y sobre el proceso de transmisión de cromosomas, por lo que existen explicaciones basadas en trabajos que se realizaron con posterioridad a las observaciones de Mendel.
Gregor Mendel, originario de la actual República Checa, fue educado en la Universidad de Viena, donde se formó en matemáticas y ciencias naturales. Su interés en la herencia fue provocado por sus estudios en física y estadística, que influyeron en su abordaje analítico de los experimentos con plantas. Este trasfondo académico fundamentó su enfoque innovador hacia los cruces genéticos.
En su primera experiencia observó de qué manera se trasmitía un sólo carácter entre la generación inicial y la progenitora. Por eso se concentró en el carácter, color de la semilla. Primero controló que las plantas que serían cruzadas fueran de raza pura, o sea que contenían una de las dos variedades de color de la semilla.
Realizó varios entrecruzamientos hasta obtener únicamente arvejas amarillas. Mendel desarrolló un enfoque metódico al realizar sus experimentos, empleando un tamaño de muestra grande y registros detallados. Esta meticulosidad le permitió identificar patrones estadísticos y formular las leyes de la herencia. Observó meticulosamente cómo las características se transmitían a lo largo de generaciones, asegurando que su análisis de los resultados experimentales fuera preciso y reproducible. Después efectuó el mismo trabajo con las arvejas verdes. A la causa que determinaba el color de las semillas lo llamó factor hereditario. En aquel entonces no se conocía el ADN, ni tampoco que los caracteres hereditarios estaban en el núcleo celular.
Para Mendel sólo había una causa determinante de la transmisión hereditaria, que indicaba cuándo una semilla sería verde o amarilla.
Luego efectuó el cruce entre plantas de color amarillo con las de color verde. Al conjunto de plantas que cruzó las llamó generación parental (P) y al conjunto de descendientes generación filial (F).
Primera ley: al cruzarse las dos razas puras,todos los descendientes tenían color amarillo, aunque poseían la información para ambos caracteres, amarillo y verde. A éstos Mendel les dio el nombre de híbridos. Al carácter que se manifestó en el cruce, lo denominó carácter dominante, representado por la letra A, y el que no se manifestaba carácter recesivo, cuya representación fue la letra minúscula a. Este experimento constituyó la primera ley de Mendel expresada así: «todos los seres que desciendan del cruce de dos razas puras son iguales entre sí y al mismo tiempo iguales a uno de sus progenitores».
Posteriormente Mendel cruzó a los individuos de esa primera generación filial (F1) obteniendo una segunda generación con un 75% de semillas amarillas y un 25 % de verdes. De esto se obtiene la segunda ley o de la segregación de los caracteres, es decir mediante el cruce de los híbridos de la primera generación, los caracteres de estos se separan y se combinan en la descendencia.
La tercera ley: aquí se realizó el análisis simultáneo de dos características. Mendel observó que estos caracteres se heredaban en forma independiente. Su éxito se debió a que analizó los porcentajes obtenidos de una importante cantidad de cruzamientos. Hasta entonces había trabajado sólo con pocos individuos en cada generación.
La Biología debió esperar treinta y cinco años para que otros científicos como Karl Erich Correns (1864-1933) reconocieran el importante aporte de Mendel y así mismo algunas excepciones a sus leyes. Tales son la condominancia, la herencia de los genes ligados, la herencia sexual y cuantitativa con sus numerosas aplicaciones a los seres humanos.
En 1900, el trabajo de Mendel fue redescubierto de manera independiente por tres investigadores: Correns, Hugo de Vries y Erich von Tschermak. Ellos confirmaron las observaciones de Mendel y establecieron sus leyes como fundamentales en el campo de la genética. Este redescubrimiento propició una nueva era en la biología genética, integrando las leyes de Mendel con las observaciones de la teoría cromosómica de la herencia.
Las leyes de Mendel sirven como base para la genética moderna. En la actualidad, se aplican en la cartografía genética y en la mejora de cultivos, permitiendo la identificación y selección de rasgos favorables en plantas y animales. También han sido cruciales en el ámbito médico, ayudando a entender trastornos genéticos y sus patrones de herencia.
A pesar de su impacto, los experimentos de Mendel enfrentaron limitaciones. Sus análisis se centraron en rasgos binarios, lo que no representa la complejidad de la herencia genética. Además, en su época, no se comprendían completamente los mecanismos cromosómicos de la herencia, lo que limitó la aplicación generalizada de sus descubrimientos hasta que avanzaron las técnicas genéticas modernas.