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El control del sistema endocrino

Publicado por Ramón Contreras

El sistema endocrino es un conjunto de glándulas que sintetizan y secretan hormonas al torrente sanguíneo. Todas las funciones vitales que tienen que mantenerse en el tiempo son controladas por este sistema. Desde el hambre y el sueño hasta el ciclo menstrual o la lactancia. El tiempo en que las respuestas fisiológicas se dan es importantísimo para el funcionamiento del cuerpo. No sería beneficioso desde el punto de vista biológico tener hambre siempre, ni nunca o que una mujer estuviera produciendo leche incluso aunque no tuviera a nadie a quien amamantar.

Las glándulas secretoras de hormonas se encuentran distribuidas por todo el cuerpo en los seres humanos. Las gónadas (tanto ovarios como testículos) producen las hormonas sexuales. Encima del riñón las glándulas suprarrenales y conectando con el intestino el páncreas se encargan de funciones relacionadas con la obtención y gestión de la energía. En el cuello la glándula tiroides controla procesos de crecimiento y procesos fisiológicos generales.

Todas ellas se ven controladas por un sistema formado por dos glándulas que se encuentran dentro del cráneo formando parte del encéfalo. El sistema formado por hipotálamo e hipófisis tiene el tamaño de una nuez pequeña pero se encarga de relacionar el sistema nervioso central y los estímulos eléctricos con los que funciona con el sistema sanguíneo y el resto del cuerpo traduciendo las señales eléctricas a señales químicas, las hormonas. El hipotálamo y la hipófisis están conectados por un sistema porta exclusivo, a pesar de encontrarse muy cerca una de la otra. El hipotálamo envía señales hormonales a la hipófisis y esta a su vez envía señales a las otras glándulas. Estas señales estimulan la producción y secreción de las hormonas propias de cada tejido. Todas ellas irán a la sangre para alcanzar a sus propios tejidos diana. Sin embargo, también llegarán al encéfalo y concretamente a ambos controladores. Las hormonas secretadas por las glándulas controladas por el hipotálamo y la hipófisis afectarán a ambos órganos. En ambos encontraremos receptores específicos para estas moléculas aunque en este tejido no tendrán la misma función que en el resto del cuerpo. Aquí, las hormonas estarán señalando a los controladores que ya se han que secretado y que están circulando por la sangre. De hecho, el hipotálamo y la hipófisis pueden notar incluso la cantidad de cada hormona en la sangre. Esto servirá para que ambas glándulas sepan que sus señales se han recibido correctamente en las glándulas diana y además dependiendo de la cantidad de hormona en sangre dejarán de producir sus hormonas. Con este sistema de retroalimentación se modula la cantidad de señal que necesita el cuerpo. El hipotálamo con las señales eléctricas y las hormonales interpreta el estado general del cuerpo y decide si hay que aumentar la cantidad de alguna hormona o no. Esta retroalimentación es negativa. La alta concentración de hormonas en la sangre hace que el sistema de control deje de enviar sus hormonas y bajas concentraciones de hormonas suprarrenales, sexuales, o digestivas en momentos en los que son necesarias harán que se active el sistema de control endocrino. La retroalimentación negativa o feedback negativo modulará la señal de hormonas en sangre, al igual que lo hace en cascadas de señal a nivel intracelular.