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Qué son las especies de flora y fauna autóctonas

Publicado por Ramón Contreras

Muchas veces se habla de la fauna o flora autóctona en contraposición a la exótica o invasora. El ser humano ha producido el desplazamiento de muchas especies. A veces ha sido voluntario, por ejemplo cuando emos llevado gallinas o ovejas a Australia, y otras veces ha sido involuntariamente, como las ratas que han colonizado todos los continentes escondidas entre las cargas de barcos y otros medios de transportes. Este hecho ha sido históricamente muy grave con varias especies. Como los ciervos escoceses, los mapaches en europa o las liebres y conejos de Australia. Estas especies al llegar a un nuevo destino pueden tener un éxito inusitado, desbancando a las especies residentes, entonces es cuando se considera invasora.

Las especies autóctonas son aquellas que pertenecen de forma histórica a un ecosistema concreto. En el caso de las ovejas y Australia está claro que no son autóctonas, aunque se hayan aclimatado muy bien e incluso haya variedades propias del continente Austral la especie no es originaria de allí, ni hubiese podido llegar sola sin ayuda humana. Sin embargo, la mayoría de especies tienen un área de distribución dinámica, es decir que en ocasiones se las puede encontrar en una región y otras no, depende de las condiciones ambientales a lo largo de grandes periodos de tiempo para determinar donde se encuentra la especie.

En ocasiones una especie que se ha aclimatado bien a una región y que no altera el equilibrio del ecosistema y ha pasado un tiempo suficiente como para que forme parte de la cadena trófica del ecosistema puede empezar a considerarse autónoma. Como se ve, la designación de especie autónoma es bastante moldeable. Por poner un ejemplo, los pinos blancos (Pinus halepensis) no son originarios del Mediterráneo oriental. Sin embargo, por movimientos naturales la especie fue ampliando su área de distribución y en la actualidad forman una parte indispensable del paisaje. Tanto es así que en ocasiones las labores de reforestación tras los incendios típicos del verano mediterráneo se realizan con este tipo de árbol a pesar de no ser propio de la región.

Si queremos hilar fino con esto de la nomenclatura ecológica hay que diferenciar por lo tanto entre una especie originaria o nativa y una especie autóctona. La primera es una cuyo origen evolutivo es la región en la que lo encontramos y una especie autóctona puede ser típica de un sitio y aún así no haberse generado allí. Un ejemplo fácil son los seres humanos. Como especie se considera que su origen está en África, pero los pueblos andinos son sin duda autóctonos de las montañas de los Andes. El maíz tiene su genocentro -su centro de origen evolutivo- en mesoamérica, pero forma parte de los cultivos tradicionales de medio mundo, donde ya se han desarrollado desde hace siglos muchas y muy diversas variedades de este grano.

Para acabar, las especies endémicas son especies originarias o nativas y autóctonas de una región, y además no se encuentran en otro sitio salvo su zona de origen. Este grupo de especies requerirá una protección mayor que las otras especies autóctonas puesto que si se pierde esa población se acabaría la especie, cosa que no pasaría con especies autóctonas.

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