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Potencial antioxidante de las flores comestibles

Publicado por Marlene

El creciente interés en nutracéuticos y alimentos funcionales ha generado una mayor investigación en nuevos alimentos que sean beneficiosos para la salud. Por ello, los estudios sobre frutas, hierbas y semillas caracterizados por poseer actividades antioxidantes, de eliminación de radicales libres y antienvejecimiento adquieren una importancia crucial, ya que estas propiedades están fuertemente vinculadas a la prevención y atención de enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Aunque las flores ya se utilizaban como alimento en la antigua Grecia y Roma, solo recientemente han desencadenado la investigación nutracéutica, centrándose en nuevos horizontes agronómicos y económicos. Su rica pigmentación, que evolucionó para atraer polinizadores, sugiere una alta actividad antioxidante que es de interés para la nutrición humana. Los pigmentos de antocianina están involucrados principalmente en esta estrategia de atracción hacia los polinizadores y su actividad antioxidante convierte a las flores en un recurso importante que podría mejorarse de manera agronómica y nutricional. De hecho, estos flavonoides pigmentados se consideran una categoría muy importante de fitoquímicos en los alimentos vegetales debido a su fuerte actividad antioxidante y otras propiedades fisicoquímicas y biológicas beneficiosas.

Las frutas altamente pigmentadas, especialmente las bayas pequeñas como las frutas de arándanos, moras, cerezas, frambuesas y frutillas, se han estudiado en gran medida debido a su contenido de antocianinas y su consecuente fuerte actividad antioxidante. El interés en estos fitoquímicos ha aumentado significativamente en los últimos años debido a la evidencia de que desempeñan un papel crucial para contrarrestar el estrés oxidativo relacionado con las enfermedades crónicas.

Son compuestos solubles en agua que imparten color a las plantas (hojas, tallos, raíces, flores y frutos) para que aparezcan rojos, morados o azules según el pH y sus características estructurales. A pesar del hecho de que el principal uso gastronómico de las flores se debe a su atractivo color, existe una creciente evidencia de su papel como alimentos funcionales anti radicales libres, como se ha demostrado en varias especies ornamentales.

Como fuente de antioxidantes, las flores comestibles también han demostrado ser eficaces como agentes biológicos antitumorales, antiinflamatorios y antimutagénicos. Si bien los efectos beneficiosos de las flores como una nueva y prometedora fuente de elementos minerales en la nutrición humana no deben pasarse por alto, se debe tener cuidado con respecto a las sustancias antinutricionales que algunas veces producen algunas especies. En cualquier caso, hay un número creciente de especies ornamentales y silvestres cultivadas como flores comestibles.

Desafortunadamente, a pesar de su potencial agronómico, la idea de comer flores todavía se ve con sospecha. De hecho, implica un tipo de neofobia (la renuencia a probar nuevos alimentos), ya que a menudo un nuevo alimento genera una desconfianza innata, especialmente en los niños. En consecuencia, es necesario, en primer lugar, desarrollar una educación nutricional dirigida a proponer flores como un alimento común. También es importante verificar los gustos de los consumidores al seleccionar flores para la nutrición humana. Aunque hay algunos resultados alentadores sobre los nutracéuticos de las flores comestibles, hay poca información sobre su apreciación organoléptica por parte de los consumidores.

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