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Espermatozoides

Publicado por Ramón Contreras

Los individuos de las especies han sido descritos como masculinos o femeninos dependiendo del tipo de gametos, las células sexuales, que genera. Aquellos individuos que generan espermatozoides son los denominados machos y los individuos que generan óvulos son pues las hembras de la especie. Existen especies en las que un mismo individuo puede generar ambos tipos de gametos, lee más sobre los animales hermafroditas aquí y sobre las plantas aquí (próximamente). En cualquier caso, los gametos se dividen en dos tipos según su movilidad. Por un lado están los que no tienen capacidad locomotriz y se denominan óvulos en la mayoría de las especies pero el nombre genérico es ovocélulas u ovocito, pues representan al huevo listo para ser fecundado. Existen especies de seres vivos en las que los dos progenitores generan algún tipo de ovocélulas y no generan espermatozoides. Estas células reproductivas se caracterizan por su movilidad. Normalmente los espermatozoides presentan uno o varios flagelos que permiten que el gameto masculino se desplace por los conductos sexuales o por el medio líquido ambiente hasta encontrarse con el óvulo. Tanto los espermatozoides como los óvulos son células haploides, que solo cuentan con una copia del material genético.

Los espermatozoides se forman en los órganos especialmente destinados a ello, las gónadas masculinas, mediante el proceso de espermatogénesis. En buena parte de los mamíferos este proceso requiere una temperatura algo inferior a la temperatura corporal para que las divisiones celulares se lleven a cabo correctamente, es por eso que muchas especies de mamíferos tienen las gónadas masculinas externas, como el ser humano.

Los espermatozoides tienen una estructura común, formada por una cabeza, donde se encuentra el núcleo y los componentes vitales para su subsistencia y un flagelo, formado por un cuello y varias piezas móviles. Dependiendo de la especie la proporción entre las partes de un espermatozoide pueden variar significativamente. Existe una especie de mosca de la fruta, Drosophila difusa, en la que la cola del espermatozoide es varias veces más grande que la propia mosca.

En la cabeza del espermatozoide humano encontramos un núcleo que ocupa casi la totalidad de la cabeza, una pequeña cantidad de citoplasma que lo rodea y el acrosoma, un depósito de enzimas capaces de hidrolizar las barreras del óvulo para permitir su entrada. El ADN del núcleo del espermatozoide está altamente condensado gracias a la reposición de las histonas que condensan el ADN en las células normales por protaminas, acción que ocurre durante la espermatogénesis.

En el flagelo encontramos en contacto con la cabeza el cuello, un ligero engrosamiento que contiene un poco de citoplasma y el centriolo, el orgánulo celular encargado de la organización del citoesqueleto, y en este caso concreto del flagelo. A continuación encontramos la pieza media, aquí se sitúan algunas mitocondrias que proporcionarán energía al flagelo durante su viaje. Finalmente se sitúa el flagelo propiamente dicho, esta estructura tubular está recubierta de la membrana celular y juntamente con el resto de componentes de la cola se eliminarán del espermatozoide al entrar en el óvulo.

Dependiendo de la especie los espermatozoides pueden viajar solos o agruparse. En aquellas especies en las que se agrupan se observa que la agrupación aumenta la movilidad de los espermatozoides dependiendo del número y la especie.

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