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Plantas trepadoras

Publicado por Ramón Contreras

Una de las principales necesidades que tienen las plantas es la obtención de la luz, fuente principal de energía para ellas. En el medio natural, ya sea en un bosque, en una estepa o en una pradera acuática, la lucha por conseguir los mejores rayos del sol es constante y se da entre todo tipo de plantas. En muchos de estos ecosistemas las plantas han desarrollado diferentes necesidades, o mejor dicho, se han adaptado a diferentes condiciones lumínicas. Por ejemplo, en un bosque los árboles con sus copas forman el techo del bosque y no dejan pasar tan a penas luz hacia las capas inferiores del bosque. Sin embargo, por debajo de ellos crecen otras plantas que aprovechan las longitudes de onda que los árboles no utilizan para producir su propia energía.

Otra estrategia mucho menos conciliadora es la que tienen las plantas trepadoras o guías. Estas plantas tienen la habilidad de apoyándose sobre otros vegetales o elementos del paisaje llegar a conseguir una exposición solar directa, aunque no cuenten con grandes y robustos troncos (y también caros energéticamente de producir) que sostengan su masa foliar. Estas plantas no pertenecen a un único grupo taxonómico, sino que la habilidad de trepar sobre otros elementos ha surgido en varios grupos de vegetales de forma independiente. Además alejarse del suelo tiene otras ventajas, como evitar la depredación por parte de los herbívoros, verse afectado por otras plagas o mejorar la dispersión de las semillas.

Muchas enredaderas, pero no todas, desarrollan órganos especializados para trepar y mantenerse unidas al sustrato en el que se apoyan. Estos órganos pueden ser tallos, hojas o raíces modificados. Algunos de ellos se denominan tallos decumbentes, zarcillos, uncinos y raíces adventicias.
En otro aspecto las lianas, las enredaderas e incluso las plantas rastreras utilizan esta ventaja para eliminar a la competencia, puesto que son capaces de subirse por encima de sus competidores y quitarles la luz. Muchos árboles mueren a consecuencia de falta de luz debido a que sus ramas leñosas crecen más despacio que las de las enredaderas. Por eso a estas plantas se las considera parásitas mecánicas y en muchas ocasiones malas hierbas.

La estrategia de las plantas guía es muy común en aquellas regiones donde la incidencia de luz es muy alta, en los climas cálidos. En los climas fríos los tallos delgados y finos que presentan este tipo de plantas se helarían rápidamente y de forma continuada, lo que daría lugar a heridas a lo largo de los tallos, por lo que no son eficaces. Pero incluso en estas circunstancias hay trepadoras especializadas. Las lianas son las plantas trepadoras más leñosas y de hoja perenne. Sus vasos de xilema tienen un sistema de reparación de daños, a base de exudados como resinas, mucilagos o látex que evitan la despresurización de los vasos que deben transportar la savia desde las raíces a las hojas o viceversa. Para acompañar a este sistema además las lianas tienen un crecimiento secundario en grosor, como otras leñosas, que les permite generar nuevos vasos durante la estación fría.

Las plantas trepadoras pueden clasificarse dependiendo de las estrategias que emplean para subir. Puedes leer más sobre ello en el artículo que le dedicamos aquí (próximamente).

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