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Nutriscore, la etiqueta nutricional

Publicado por Ramón Contreras

El nutriscore es un sistema de etiquetado frontal extendido en varios países de Europa, como Francia o Reino Unido y que será implantado también en España para 2021. Este sistema ha sido anunciado como un “semáforo nutricional”. Con este sistema se catalogan los productos destinados a consumo humano en 5 categorías diferentes diferenciadas por letras y colores. Desde el A verde oscuro en el que se clasificarían los alimentos que estarían mejor valorados hasta el E rojo en el que se emplazarían los peores productos para la dieta.

El nutriscore trae cierta controversia. Ya ha demostrado que no sirve adecuadamente para seprar los productos en categorías diferentes y más o menos aconsejables para la salud. Desde el momento en que productos como los refrescos edulcorados “zero” se encuentran en la categoría B (llamémosla moderadamente buenos) y el aceite de oliva se incluiría en principio en la categoría D los nutricionistas sabían que algo no iba bien.

El sistema fue inventado en la Universidad de Oxford en 2015. La idea de generar un sistema de etiquetado fácil de entender para los consumidores y que orientase a los mismos sobre el valor nutricional del producto parecía estupendo. De hecho existen otros sistemas de etiquetado o clasificación alimentaria. La OMS tiene su propio sistema con 17 categorías (tan vez demasiadas para la mente del consumidor inexperto o desinteresado). Cada sistema se basa en sus propios principios y crea un algoritmo matemático en el que otorga una serie de puntos al producto. En el caso del nutriscore la puntuación viene dada por los nutrientes que lo conforman. El objetivo del sistema es motivar el consumo de unos productos sobre otros para prevenir la obesidad, la diabetes y otras enfermedades relacionadas con los problemas nutricionales del primer mundo.

El nutriscore se aplicaría a los productos envasados procesados. Los alimentos ricos en fibra, proteínas o porcentajes de fruta y verdura elevados tienen mejor puntuación (dan puntos negativos). Mientras que los ricos en grasas saturadas, azúcares o sal obtienen peor puntuación (da más puntos). La puntuación va desde el menos 15 hasta el más 40. Los mejores productos serán los que obtengan una puntuación alta. El nutriscore no se aplica a una gran cantidad de productos muy recomendables para la salud. Los productos frescos, ya sea carne, pescado o todo tipo de verduras no cuentan con puntuación en el sistema. Pero también productos como el aceite (que dio mucho de que hablar) o la miel. Las infusiones o el café tampoco serán etiquetadas con nutriscore. Los alimentos que preparados que se venden en raciones pequeñas, como platos individuales, también pueden no llevar el etiquetado. Finalmente, el alcohol no lleva etiquetado de nutriscore.

Realmente, los estudios sobre este tipo de sistemas de etiquetado parecen indicar que los consumidores no cambian demasiado sus hábitos de consumo dependiendo del etiquetado. Sin embargo, un etiquetado deficiente puede dar una falsa sensación de seguridad al consumir unos productos que no son para nada saludables.

Se ha desatado un gran revuelo alrededor de la implantación europea de este sistema. Muchas son las voces críticas con un sistema basado tan solo en la cantidad de nutrientes del producto. Lee más sobre esta polémica en su propio artículo aquí.

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