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Etanolamina: encuentran una molécula precursora de vida en nubes estelares

Publicado por Ramón Contreras

La exploración del espacio profundo y los sistemas solares está dando para mucho más que ciencia ficción. La ciencia moderna está descubriendo la composición de la atmósfera de planetas que se encuentran hasta a 200 años luz. Parte de estos esfuerzos se dedican a encontrar ambientes en los que la vida puede desarrollarse y por su puesto una buena forma de saber si hay vida ahí fuera es seguir sus huellas. En este caso lo que se hace es buscar cómo determinadas moléculas refractan y reflejan la luz, que es todo lo que puede llegarnos hasta aquí. La búsqueda de moléculas que están relacionadas con la vida ha dado algunas sorpresas recientemente.

Se conoce como marcadores biológicos o biomarcadores a una serie de compuestos que la ciencia ha establecido qu son de origen biológico, es decir, que si están es que hay seres vivos produciendo estos compuestos. A mayor complejidad de una molécula más difícil es que se sintetice de forma físico-química sin intervención de un ser vivo. Por eso encontrarla será un paso para establecer la existencia de vida. Un caso sonado recientemente ha sido la aparición de fosfina, un marcador biológico, en la atmósfera de Venus. Lamentablemente el descubrimiento fue efímero y al comprobar los datos aparecieron algunos problemas técnicos que hicieron que finalmente se descartase la probabilidad de su existencia.

Evidentemente los seres humanos, seres planetarios, buscamos vida en otros planetas y nos resulta difícil de creer que pueda haber vida en la inmensidad vacía del espacio. En nuestra experiencia es imposible que se desarrolle ahí arriba. Sin embargo, un estudio publicado en la prestigiosa revista americana de ciencias PNAS muestra la detección de una molécula de alta complejidad en una nube espacial. Han encontrado etanolamina, molécula con la siguiente fórmula química NH2CH2CH2OH. Esta molécula de complejidad intermedia es crucial para la vida terrestre, forma parte de los componentes de la membrana celular y es además un precursor de la glicina, un aminoácido. Las membranas celulares actuales son muy complejas y requieren una larga cadena de precursores. Sin embargo, es posible que las primeras membranas plasmáticas no fueran tan complejas y entre sus componentes se encontrasen moléculas más sencillas como la misma etanolamina.

La nube estelar es una formación de materia que eventualmente puede dar lugar a estrellas y planetas. Son cúmulos de compuestos reaccionando y mezclándose al azar. Una hipótesis que ya se barajaba es que los meteoritos y otros cuerpos celestes podrían haber introducido en la Tierra una gran cantidad de moléculas complejas a lo largo de los billones de años de formación. Favoreciendo, cuando menos, a la formación de las moléculas más complejas y a la vida. Se calcula que mil billones de litros de moléculas complejas pueden haber llegado a nuestro planeta proveniente de complejos como las nubes estelares, los cometas o los meteoritos.

El descubrimiento de la etanolamina en una nube pone de manifiesto que la formación de este compuesto precursor de la vida o prebiótico puede darse fuera de un planeta. Esto abre una suculenta ventana a la especulación. Si este compuesto complejo ha podido crearse en una nube estelar, ¿qué otros compuestos o incluso formas de vida podrían crearse allí fuera?

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