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Cómo afecta la nicotina al sistema nervioso

Publicado por Ramón Contreras

La nicotina es un compuesto orgánico de tipo alcaloide que se encuentra en altas concentraciones en las hojas de la planta del tabaco, aunque también está presente en otros vegetales del grupo de las solanáceas, como el tomate o la patata. Los alcaloides son moléculas que presentan la capacidad de interaccionar con receptores de membrana de las células del sistema nervioso, afectando a su funcionamiento normal. Otro alcaloide ampliamente distribuido en el consumo humano es la cafeína, aquí el artículo de cómo afecta a las neuronas del sistema nervioso (próximamente).

La nicotina es un compuesto que se sintetiza en las raíces de la planta y viaja disuelto en la savia hasta las hojas donde se almacena. Al igual que la cafeína la nicotina es empleada por las plantas como veneno insecticida. Químicamente es una molécula de 162 KDa de peso y está compuesta por 10 carbonos, 14 hidrógenos y 2 nitrógenos (C10H14N2). La nicotina se aisló de la planta de tabaco a principios del siglo XIX, a mediados del mismo siglo se conoció su composición química y a finales del siglo XIX se conocía su estructura. Desde entonces se la consideró un veneno con posibles usos como insecticida.

Cuando se consume la nicotina es capaz de unirse a los receptores de acetilcolina debido a la acción colinérgica de la nicotina. Cuando se une la nicotina a los receptores mimetiza la actividad del neurotransmisor (la acetilcolina) estimulando el sistema nervioso. La acetilcolina aumenta el estado de alerta a bajas concentraciones y crea una sensación de recompensa en el sistema límbico, una sensación de placer a dosis elevadas. Es por esto que la nicotina tiene efectos similares. La adicción a la nicotina es debida a que la sobre estimulación (por el efecto del consumo de nicotina) de estos receptores causa que se sinteticen más receptores de acetilcolina y que sea necesaria una mayor cantidad de acetilcolina (o nicotina) para activar las neuronas, de esta manera cada vez se tienen más receptores y cada vez se necesitan mayores cantidades para su activación.

La activación de los receptores nicotínicos o acetilcolinérgicos no solo se da en el sistema nervioso central, sino también en el periférico y tiene como resultado el aumento de la actividad intestinal o el aumento de la frecuencia cardiaca. Otro de los efectos conocidos del tabaco es que disminuye el apetito, puesto que activa la región del hipocampo en la que se regula la saciedad.

En el ser humano la nicotina es metabolizada para su degradación en el hígado, concretamente por el enzima citocromo P450, un enzima cuya función principal es romper las moléculas exógenas, no producidas por el organismo. Se han identificado 3 isoformas de la enzima, debidas a variantes genéticas del ADN que la codifica. La variante más frecuente, la que presenta alrededor del 75% de la población mundial, no es la eficiente a la hora de degradar la nicotina. Los individuos que presentan las otras dos variantes degradan más rápidamente la nicotina y se han relacionado con un menor consumo de tabaco y un mayor éxito para dejarlo.

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