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Obtención de energía en la dieta

Publicado por Ramón Contreras

La alimentación tiene un fin muy claro, conseguir todos los compuestos que el individuo necesita para cubrir sus necesidades. Independientemente de si estos compuestos irán destinados al mantenimiento del organismo y su equilibrio químico, a la formación de nuevas estructuras en crecimiento o a la reproducción, uno de los mayores sumideros de energía de los animales desarrollados. La alimentación es por lo tanto vital. En ella se han de incorporar sustancias ya sean orgánicos o inorgánicas que el cuerpo necesita.

Además de componentes para mantener el cuerpo funcionando el sistema necesita combustible. La energía del cuerpo se extrae mediante el metabolismo de moléculas complejas. Al liberar la energía química de los enlaces entre los átomos de las moléculas se consigue un potencial energético que se almacena en moléculas especialmente pensadas para captar esta energía. Las más comunes son el ATP y el NADH para el poder reductor. Lee más de ellas en sus artículos ATP y NADH próximamente.

Sin embargo, no todos los nutrientes otorgan la misma energía, ni el precio energético para deshacer las moléculas es el mismo en todas las situaciones. Sabemos que el cerebro por ejemplo usa glucosa como única fuente de energía, porque es fácil de transportar y muy fácil de conseguir. Curiosamente los hidratos de carbono, grupo al que pertenece el azúcar y la glucosa, es uno de los menos energéticos. Por otra parte el organismo almacenará energía en forma de lípidos -ya sean grasas vegetales o animales- esto es debido a que los lípidos requieren un bajo contenido de agua para almacenarse y por lo tanto reducen el volumen y el peso para obtener la misma cantidad de energía. Las proteínas estarían situadas entre ambas en cuanto a aporte energético. Si los azucares contienen 3,75 kcal por gramo, las proteínas tienen 4 kcal/g y los lípidos 9 kcal/g. Dentro de los lípidos encontramos los saturados y los insaturados, los segundos serán mejores puesto que proporcionarán otras ventajas a parte del aporte energético.

El ciclo central del metabolismo de animales y plantas se basa en la degradación de la glucosa porque como hemos dicho es una molécula fácil de conseguir y transportar. El ciclo de Krebs, que hemos tratado largamente, es el centro de todas las rutas de degradación y síntesis de compuestos. Tanto los lípidos como las proteínas acaban entrando en este ciclo de degradación de azucares, y desde los metabolitos que se forman a lo largo del ciclo se pueden formar la mayoría de los compuestos necesarios para el organismo. Al conjunto de procesos metabólicos mediante los cuales se obtiene energía derivada de la degradación o oxidación de moléculas complejas se denomina catabolismo. Mientras que el anabolismo es la formación de nuevas moléculas a partir de otras más simples con gasto de energía.

Los alimentos que contengan gran cantidad de lípidos (sobretodo las grasas saturadas) e hidratos de carbono pero pocos o ningún nutriente útil para el anabolismo se considerarán calorías vacías, pues son alimentos que proporcionan energía pero no los recursos necesarios para gastarlos de forma constructiva. Intentar reducir las calorías (como medida de la energía que consumimos) provenientes de alimentos de “calorías vacías” tiene como objetivo que el cuerpo no tenga que tomar más alimentos para poder conseguir los recursos minerales, vitamínicos o orgánicos que requiere.

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