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Restauración de la cubierta vegetal

Publicado por Victoria González

La restauración se puede definir como la catálisis del desarrollo de un determinado mosaico de comunidades, con el fin de mejorar la calidad integral de los ecosistemas y su expresión como paisaje. Existen algunas falsas creencias en torno a lo que significa restaurar. Por ejemplo, no siempre implica plantar, más bien implica la reconstrucción completa de sistemas perturbados. Tampoco pretende necesariamente volver al estado inicial, ya que hay que restaurar de acuerdo a las nuevas condiciones ambientales. En este caso se habla de aprovechamiento o reasignación. Otras veces hay que integrar a un nuevo elemento dentro de un sistema, y se llama rehabilitación.

La restauración no implica necesariamente la ejecución de plantaciones.

En la restauración hay dos vertientes: la restauración ecológica es la parte práctica, y la ecología de la restauración es la parte teórica.
La restauración tampoco se limita a restablecer la sucesión ecológica, y a plantar la serie de vegetación que corresponda, ya que hay escenarios fluctuantes como un río en el que puede haber cambiado el régimen hídrico. También hay escenarios edafófilos, es decir, que están condicionados por el sustrato, y los mapas de las series de vegetación hacen referencia a las especies climatófilas. Además, hay terrenos como el de la zona mediterránea, que son multifuncionales y tienen una gran demanda social, a la que la restauración debe dar cabida.

Hay que reconocer el valor de la historia de sucesos que han tenido lugar en cada escenario:
– Retracción y expansión de áreas vegetales.
– Transiciones irreversibles, como por ejemplo una glaciación o un cambio climático.
– Perturbaciones

Las actividades que afectan a la cubierta vegetal son:
1. Contaminación, ya sea del agua, suelo o aire.
2. Desarrollo agropecuario: explotación de especies nativas, introducción de exóticas, cultivos en vegas y riberas, pastoreo…
3. Cambios en el uso del suelo: deforestación y desbroces, repoblación forestal, redes viarias, urbanización, actividades recreativas y turísticas…
4. Alteración de cauces y regulación de caudales: presas, detracción o incorporación de caudales, canalizaciones, obras de defensa contra averías, dragados…
5. Explotaciones mineras y procesos industriales: extracciones a cielo abierto, escombreras y balsas de cenizas.

El restaurador puede plantear diferentes modelos, o un mosaico que dé cabida a diferentes soluciones. Los componentes que hay que tener en cuenta son:
– Histórico: elementos que persisten y hay que conservar.
– Características del territorio.
– Aspecto social: la restauración en último término busca proveer de algo a una población humana.
– Componente dinámico: hay que prever cómo va a evolucionar el nuevo sistema.

Motivos para la restauración de la cubierta vegetal:
1. Conservación de la biodiversidad: preservar la diversidad genética y mantener los procesos de los ecosistemas.
2. Mitigación de los efectos del cambio climático: creación de sumideros de CO2, conservación de suelos, creación de corredores que favorezcan la migración, etc.
3. Control de la erosión
4. Servicios a las poblaciones humanas: recuperación de pastos, reducción de los accidentes en las vías de comunicación, creación de barreras verdes, recuperación de suelos contaminados, investigación, educación ambiental, valores éticos y sociales.

Los objetivos específicos de una restauración son:
– Identificar los valores, bienes y servicios que son social y ecológicamente deseables en ese escenario.
– Identificar los elementos y procesos esenciales para la existencia del sistema.
– Intervención mínima sobre los procesos autogénicos del sistema.

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