Biología

Inicio Histología El tejido conjuntivo

El tejido conjuntivo

Publicado por Ramón Contreras

Se denomina tejido conjuntivo o conectivo a todo tejido que forma parte de los órganos de los animales cuyo origen embrionario se puede remontar hasta el mesénquima y en el desarrollo primero del embrión su origen es el mesodermo (lee más sobre él en su artículo aquí, próximamente). En conjunto todos los tejidos conjuntivos del organismo comparten la función de dar sostén y cohesión a otros tejidos u órganos, así como los delimita e impide que se toquen unos con otros. Además a través del tejido conjuntivo es por donde se irrigan los órganos, gracias a que el tejido conjuntivo los recubre completamente.

Tejido conuntivo teñido con giemsa.

Tejido conuntivo teñido con giemsa.

El tejido conjuntivo está formado por células poco diferenciadas que, en general producen una gran cantidad de proteínas y otros compuestos entre los que destacan los polisacáridos que componen la matriz extracelular, componente principal del tejido. Entre las proteínas el colágeno es la más importante de ellas (puedes leer más sobre este compuesto en su artículo aquí), aunque también encontramos elastina, integrina, laminia o fibrilina, entre otras. Los glucosaminoglucanos son macromoláculas formadas por varios polisacáridos unidos a proteínas. Entre los polisacáridos más comunes destacan el ácido hialurónico y el condroitín sulfato. La diferente composición de los glucosaminoglucanos otorga a la matriz extracelular del tejido conjuntivo sus características concretas. La matriz celular se denomina también sustancia fundamental y tiene una consistencia gelatinosa en el tejido mesenquimal del que se diferenciarán los demás.

Son células del tejido conjuntivo las células mesenquimales, los fibroblastos los adipocitos (de los que puedes leer más aquí) o los glóbulos blancos, macrófagos y mastocitos. Además de sus propias células el tejido conjuntivo tiene una población de células que no se han generado en el tejido pero que migran a su través para llegar a los tejidos que el tejido conjuntivo envuelve.

Histológicamente se dividen los tejidos conjuntivos dependiendo de la especialización celular. Por una parte existen los tejidos conjuntivos no especializados o laxo, entre los que encontramos el tejido mesenquimal, el tejido conjuntivo mucoso (que formará la gelatina de Warton del cordón umbilical, entre otros tejidos) o el tejido conectivo reticular que formará el estroma, o armazón, de la médula. Estos tejidos se caracterizan por su matriz con pocas proteínas fibrilares.

Por otra parte el tejido conjuntivo puede ser especializado. Dentro de este grupo encontramos los tejidos óseo, sanguíneo, cartilaginoso, adiposo, linfático y hematopoyético. Estos tejidos también se denominan tejidos conectivos densos puesto que la mayor parte de su matriz extracelular estar compuesta por proteínas fibrilares de colágeno. En los tejidos conectivos densos (hueso y tendones) las fibras de colágeno se encuentran de forma paralela y ordenada, por lo que se denominan tejidos conectivos regulares. Son tipos celulares propios de estos tejidos los osteoblastos, osteoclastos y condroblastos. Puedes leer más de las células Oseas (osteoblastos) en su artículo aquí. Al contrario, los tejidos conectivos densos irregulares son aquellos que las fibras de colágeno tienen una organización aleatoria. Este tejido se encuentra en muchos órganos como el tejido adiposo de la dermis o el intestino y en el hígado y el riñón. La sangre se considera un tipo especial de tejido conjuntivo, pues su matriz extracelular es líquida.

Categorías: Histología