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El oído externo de los animales, partes, función y adaptaciones

Publicado por Ramón Contreras

El oído es uno de los sentidos que presentan la mayoría de animales. Gracias a él son capaces de percibir las ondas en forma de vibración que viajan por el aire. Puedes leer más sobre los cinco sentidos en el artículo que le dedicamos aquí . Se denominan sentidos al conjunto de varios componentes: el aparato físico que permite recibir el estímulo exterior y los elementos que permiten la transformación de este estímulo en un impulso nervioso. Para completar el proceso ha de ocurrir la llegada de la información al cerebro donde será interpretada y se generará una respuesta acorde a la información que ha proporcionado el estímulo.

En el oído podemos diferenciar tres partes principales: el oído externo, el medio y el interno. La nomenclatura de cada uno de ellos hace referencia a su posición respecto del cráneo del animal, donde se encuentra el sentido del oído (juntamente con la mayoría de los otros sentidos).

El oído externo consta de dos partes el pabellón auditivo y el canal auditivo. El canal auditivo es el tubo por el cual las ondas sonoras llegarán al tímpano, donde serán transmitidas al oído medio. El tamaño y grosor del canal auditivo varía de una especie a otra. Para protegerlo de posibles eventualidades la piel del canal es capaz de segregar una sustancia cerosa que tiene ciertas propiedades antisépticas que mantienen el tubo limpio y lubricado. Nos referimos al cerumen o cera del oído, que puede causar tapones y pérdida de audición si no se retira el exceso.

El pabellón auditivo es lo que se conoce llanamente como la oreja. La función de la oreja, con sus curvas y giros es redireccionar las ondas sonoras que llegan a los laterales de la cabeza hacia el canal auditivo. Gracias a la oreja la captación e sonidos es mucho mayor y rica en matices. La situación de las orejas en el cráneo varía dependiendo de la especie. Por ejemplo muchos animales que tienen que agachar la cabeza para comer tienen las orejas insertadas más arriba para permitirles captar los sonidos de su entorno aunque estén con la cabeza baja. Otro son capaces de mover las orejas a un lado y a otro permitiéndoles un mayor ángulo de recepción auditiva.

Las especializaciones de las orejas son muy diversas en el mundo animal. Algunos animales que viven en el desierto y zonas calurosas tienen unas grandes orejas y de poco grosor usándolas para refrescar la sangre (y por consiguiente bajar la temperatura corporal). Por el contrario, los animales de climas fríos suelen tener las orejas pequeñas y peludas, precisamente para minimizar las pérdidas de temperatura.

Los animales que dependen del oído para su actividad tienen adaptaciones magníficas que mejoran la recepción de las ondas sonoras. Normalmente estas mejoras son siempre acompañadas por un incremento en el tamaño del oído en relación con el resto del cuerpo. Estas adaptaciones pueden ser por varios motivos como por ejemplo vivir en la oscuridad: cuevas y hábitos nocturnos son comunes entre los grandes escuchadores de la naturaleza como búhos o murciélagos. Por otro lado otros animales han desarrollado un oído muy fino para detectar precisamente a sus depredadores la polilla tiene el mejor oído del mundo y se cree que es para poder evitar a los murciélagos. El delfín es capaz de oír ultrasonidos ( que son mucho más fáciles de oír en el agua que ene aire, aunque no tiene pabellones auditivos, lo realiza con una cámara de resonancia dentro de su cabeza) inalcanzables para los seres humanos o el elefante que es capaz de oír la lluvia a kilómetros de distancia.

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