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Métodos de clasificación de los microorganismos

Publicado por Victoria González

Las primeras clasificaciones de los microorganismos o taxonomía clásica atendían a su reproducción y a su forma, y según la misma se les denominaba cocos, bacilos, espirilos, espiroquetas, filamentos, etc. Con el desarrollo de la tinción de Gram, se añadieron factores bioquímicos, y las células se pueden dividir en dos tipos, según el color de la tinción: los Gram positivos se tiñen de color púrpura y los Gram negativos de color rojizo. Esta tinción se basa en las diferencias entre paredes celulares. También se añaden criterios inmunológicos: qué anticuerpos producen, antígenos de superficie, etc.

Por otro lado, las células pueden ser procariotas o eucariotas. Todos los procariotas son microorganismos, y algunos eucariotas como los protozoos y ciertos hongos también los son. Sin embargo, la estructura celular no implica necesariamente una relación evolutiva.
Otro tipo de clasificación es la taxonomía numérica, que estudia todos los caracteres y les da un peso estadístico para después aplicar una fórmula. Por otro lado, la taxonomía molecular sigue estos criterios:
– Buscar una molécula presente en todos los organismos que se consideran del mismo grupo.
– Esta molécula debe ser relativamente compleja. Por ejemplo, una proteína de cuatro aminoácidos puede estar presente en muchísimos organismos y no sirve como criterio.

Uno de los métodos más frecuentes son los cronómetros evolutivos: el estudio de la frecuencia de monómeros en determinadas moléculas portadoras de información ha demostrado que, la distancia evolutiva entre dos especies puede medirse por las diferencias en la secuencia de aminoácidos o nucleótidos entre macromoléculas homólogas de las dos especies. Es necesario elegir el cronómetro adecuado, que tiene estas características:
– Molécula distribuida por todo el grupo de microorganismos a estudiar.
– Realiza una función homóloga en todos los microorganismos.
– Tiene que tener un cierto tamaño, para que se pueda diferenciar entre las moléculas de dos organismos.

El ARN ribosómico se ha convertido en la molécula más utilizada como cronómetro, porque es la que mejor cumple estas condiciones. Al principio se empleaba ARN 5S, pero era una molécula demasiado pequeña. Ahora se usan ARN 16S en procariotas y ARN 18S en eucariotas. Contienen varias regiones con secuencias muy bien conservadas que son útiles para secuenciar y comparar. Con los resultados se puede elaborar un árbol filogenético, además supone un método de clasificación bastante objetivo. La filogenia molecular ha demostrado la existencia de tres ramas evolutivas: Bacteria y Archaea, que son procariotas, y una línea eucariota llamada Eukarya.

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