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Artículo científico

Publicado por Ramón Contreras

Un artículo científico que aparece en una revista de divulgación es la culminación de años de trabajo de laboratorio. Siempre se presenta siguiendo una estructura determinada, que todo aquel que se enfrenta a un artículo tiene que saber manejar.

Las partes de las que se compone un artículo científico son:

Título: Su extensión suele ser limitada a diez o quince palabras. Tiene que resumir todo el trabajo de tal manera que capte la atención del lector, puesto que será lo primero que lea el posible interesado. Debe responder a “mínimo de palabras, máxima información”.

Nature y Science: Las dos revistas más importantes en las que se puede publicar un artículo científico

Resumen: este apartado resulta de vital importancia. Una vez captada la atención con el título, la introducción es, muchas veces, lo único que otros científicos leerán para saber si el tema es de su interés. Normalmente, en artículos recientes, es la única parte de un artículo científico que es gratuita. Así si el tema resulta de interés se puede comprar el artículo. En él hay que sintetizar el contenido del trabajo, normalmente en unas cien o doscientas palabras. Hay que escribir una frase por cada sección del artículo para mostrar al posible lector todos los pasos de una forma rápida, ordenada y clara.

Introducción: presenta el marco de la investigación científica. En ella han de aparecer los antecedentes del estudio, porqué se hace, qué dudas se espera resolver y cómo se ha trabajado para resolverlo. También se ha de introducir el ser vivo con el que se ha hecho el estudio, explicando por qué se usa ese y no otro. Esta parte del artículo tiene que ir fuertemente acompañada con notas bibliográficas de estudios previos que afiancen la decisión y la importancia del trabajo.

Material y métodos: debe contener, en detalle, los materiales usados para el experimento y los métodos que se han empleado para obtener los resultados. Aparentemente es el apartado más sencillo de redactar, sin embargo, normalmente resulta una tarea laboriosa. Tiene que explicarse de tal manera que cualquier otro investigador pueda, con la información proporcionada en esta sección, hacer el experimento por su cuenta. Esto es de máxima importancia puesto que la repetitividad del experimento es lo único que permite comprobar que los resultados expuestos son ciertos. Este apartado suele ser el último en ser leído, puesto que normalmente los interesados miran primero la discusión y después cómo se ha llegado a ella.

Resultados: presenta normalmente las tablas, gráficos y fotografías obtenidas durante el trabajo de laboratorio, para que otros investigadores puedan observar la veracidad de los resultados propios. En ocasiones aparece en un mismo apartado con la Discusión. Su importancia radica en que son la aportación a la ciencia del investigador.

Discusión: esta sección es la más difícil de redactar. Para escribirla se necesita un amplio conocimiento del tema que se trata y madurez científica, puesto que es donde se lleva a cabo una lucha por demostrar la veracidad de los propios resultados. En ella hay que realizar un trabajo de objetividad para intentar demostrar que los datos obtenidos son un hecho científico irrefutable. Para ello hay que dominar los datos presentados, casi pudiéndolos repetir de memoria, y los datos de otros investigadores, a fin de poderlos contrastar de forma objetiva.

Conclusiones: este es el última parte del trabajo científico, en la que el grupo investigador resume sus resultados y su discusión. Explica de forma clara las conclusiones que se pueden sacar de su trabajo, así como plantear nuevas hipótesis o rebatir puntos de vista anteriores.

Bibliografía: este apartado es fundamental en cualquier trabajo científico. Tanto en la introducción, como en material y métodos y en la discusión deben aparecer referencias a las fuentes de las que se ha obtenido la información. Cada revista tiene su propio sistema de ordenar la bibliografía pero en todas resulta indispensable presentar una gran base bibliográfica para que acepten un trabajo.

Material suplementario: esta última categoría es opcional y la de más reciente aparición. Las revistan aprovechan para aligerar de datos, tablas y gráficas muchos de sus artículos bien colgando el material suplementario en internet o bien poniéndolo al final de la revista, fuera del artículo. Comprende todos los datos que no son necesarios para entender el artículo, pero sí indispensables para que un investigador interesado acepte los resultados presentados por la revista.

Palabras clave: este apartado son las palabras por las que se quiere que un investigador acceda a nuestro trabajo, suelen ser las palabras más relevantes del artículo, el método empleado, el mecanismo que se estudia, el ser vivo en el que se ha trabajado, etc.

Tanto para redactar, como para leer un artículo científico se ha de tener muy claro el objetivo de cada apartado, así se puede navegar por el artículo rápidamente hasta la parte que interese a cada lector.

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