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¿Qué es la fiebre?

Publicado por Ramón Contreras

La fiebre es una reacción fisiológica que experimentan tanto los mamíferos como las aves, es decir, aquellos seres vivos capaces de regular su temperatura corporal. Durante un episodio de fiebre la temperatura corporal aumenta en respuesta a una situación anormal del cuerpo, ya sea una infección de virus o bacterias, como a la lesión de un nervio o una intoxicación. La fiebre es uno de los síntomas más comunes en numerosísimas enfermedades. Por eso no se puede usar, a solas, como síntoma diagnóstico de ninguna dolencia.

Con el termómetro es la forma más común de medir el aumento de temperatura ocasionado por la fiebre.

Con el termómetro es la forma más común de medir el aumento de temperatura ocasionado por la fiebre.

Clínicamente hablando la fiebre es un aumento temporal de la temperatura corporal no debido a los ciclos propios del individuo. La temperatura corporal oscila a lo largo del día y del año, variando varias décimas entre el sueño y la vigilia, durante la digestión o la actividad física o la menstruación de las hembras. En adultos el aumento durante un periodo febril puede ser significativo con tan solo unas décimas. Cada especie tiene una temperatura media que puede variar varios grados, entre los 34 y los 38 ºC.

La temperatura corporal humana está, en general, alrededor de los 36,5 ºC. Se puede considerar febrícula a temperaturas por encima de los 37,2 o 37,5 ºC, medicamente se considera fiebre entre los 37,5 y los 39,9 ºC. Se denomina hiperpirexia a temperaturas entre los 40 y 42 ºC. En este rango de temperaturas, puede verse afectada la estabilidad de algunas proteínas esenciales para la vida. A partir de los 42 ºC se puede producir daño cerebral. Entre los 43 y los 45ºC se suele producir la muerte o daños irreparables, por encima de esa temperatura la vida del ser humano está comprometida.

La hipertermia es la forma más frecuente de detectar la fiebre, aunque también va acompañada por un aumento de la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria, así como una disminución de las secreciones digestivas. En casos extremos la fiebre puede producir temblores, debido a que el aumento de temperatura corporal desregula los canales de calcio del músculo esquelético, que se activa de forma espasmódica.

Durante un episodio de fiebre se puede tener sensibilidad en la piel, que se enrojece. Sensación de frío durante el inicio de un episodio de fiebre, y luego sensación de no tener ni frio ni calor. Deshidratación, apatía y debilidad. Son también signos comunes. Los dolores musculares que aparecen son causados por el metabolismo de las proteínas como causa de la disminución de la actividad digestiva.

La mayoría de patógenos, bacterias y virus crecen mejor a más de 37 ºC, al igual que el sistema inmune de humanos
. El aumento de temperatura dilata el sistema circulatorio y aumenta la frecuencia cardiaca lo que permite llegar hasta el lugar de la infección a un mayor número de glóbulos blancos. La fiebre parece favorecer tanto a las defensas como a los atacantes, por lo que en ese caso se entabla una carrera entre ambos. Puedes leer más sobre para qué sirve la fiebre en el artículo que le dedicamos aquí (próximamente). O sobre cómo se activa la fiebre fisiológicamente aquí (próximamente).

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