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Mycoplasma, las bacterias pequeñitas

Publicado por Ramón Contreras

El género bacteriano Mycoplasma es conocido por varios motivos que lo convierten en un grupo de organismos de interés científico. El primero y más evidente es el hecho de que varias de sus especies son parásitas del ser humano o de animales domésticos, por lo que su estudio puede ayudar a combatirlo. Pero, por otra parte, este grupo de pequeñas bacterias es de interés porque son los organismos con el genoma más pequeño conocido. Gracias a esta cualidad se han usado para intentar buscar el genoma mínimo necesario para que un organismo pueda cumplir sus funciones vitales.

Filogenia e historia evolutiva: el género Mycoplasma cuenta con un gran número de especies. Históricamente se consideraba parte del género a cualquier especie que no presentase pared bacteriana, por lo que se han añadido hasta 200 especies al género. Sin embargo, pruebas posteriores de tipo filogenético han desvelado que estas especies podrían estar distribuidas en varios órdenes debido a sus diferencias. El cambio de nomenclatura no se ha dado por la confusión y los problemas que entrañaría de aceptación por parte de la comunidad médica y agrícola. En cualquier caso, por ahora, el género pertenece a la Familia Mycoplasmataceae (con dos géneros tan solo, a parte de Mycoplasma recoge Ureaplasma). A su vez la familia es la única perteneciente al Orden Mycoplastamales. Las Mycoplastamales son uno de los cuatro órdenes de la Clase Mollicutes de la División Firmicutes, del Reino Bacteria.

Descripción: todos los miembros de la Clase Mollicutes se caracterizan por la ausencia de pared celular y el reducido tamaño de sus células, alrededor de 1micrometro. Las especies M. genitalium, M. pneumoniae y M. homini, las tres especies reconocidas del género, son parasitas del ser humano. Al no presentar pared celular los micoplasmas necesitan esteroles, tipo colesterol, para mantener su membrana plasmática (molécula poco frecuente en las membranas de bacterias). El genoma de estas especies es muy pequeño (menos de 1 Mb, el genoma humano está compuesto por 3200 Mb).

Distribución y hábitat: estas bacterias ubicuas necesitan una temperatura de 37ºC para su crecimiento óptimo. Al ser especie parásitas su capacidad biosintética es muy reducida, tomando del medio que los rodea (el hospedador) muchas de las moléculas necesarias para la vida, por lo que su crecimiento en laboratorio necesita de medios muy ricos. Es frecuente que Mycoplasma contamine cultivos celulares de laboratorio de los que se alimenta. Son patógenos de las vías aéreas (M. pneumoniae) y del aparato genital (M. genitalium).

Interacción con el ser humano: en 1898 se descirbió por primera vez el agente causante de la perineumonía contagiosa bovina (M. mycoides), desde entonces se han añadido muchas especies al género. Debido a que no presentan pared celular las bacterias del grupo son inmunes a muchos antibióticos (como la penicilina), que precisamente atacan la síntesis de esta estructura para acabar con las bacterias. Esto ha hecho que los esfuerzos para encontrar alternativas a los medicamentos convencionales para este género sean la única solución para las infecciones. En 2003 empezó el Proyecto del Genoma Mínimo, que culminó en 2007 con la patente de Mycoplasma laboratorium, una especie creada a partir de genes de diversos organismos con el menor número de genes posibles para la viabilidad del organismo. Puedes leer más sobre el Proyecto del Genoma Mínimo en su propio artículo aquí (próximamente).

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