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Las bacterias del espacio exterior y cómo ayudaran a crecer cultivos en el espacio

Publicado por Ramón Contreras

Si queremos llegar a colonizar otros planetas, como parece ser la línea de pensamiento actual, tendremos que llevarnos nuestras propias plantas y animales, pero no solo de esas cosas vive un ecosistema. Para que las cosas funcionen es cada vez más obvio que se necesitan una gran cantidad de especies que se interrelacionen. Para ello será necesario conseguir un grupo diverso de seres vivos que puedan sobrevivir a condiciones que no tenemos en la Tierra. La microgravedad o los cultivos mínimos son algunos de los retos a los que se enfrenta la colonización del espacio. No solo tenemos que buscar alimentos que crezcan en la Luna o en Marte sino también en las naves que nos llevarán hasta allí. Para ello se hace indispensable estudiar qué es necesario para que los seres vivos sobrevivan en esos ecosistemas espaciales.

En este aspecto recientemente se han descubierto una especie completamente nuevas para la ciencia en la ISS. Esta especie que ha sido aislada de3 zonas diferentes y que se han desarrollado en la Estación se han adaptado a las condiciones del espacio, lo que podría abrir una vía de conocimiento sobre nuevos mecanismos para adaptar plantas y animales a la vida espacial. Estas bacterias y otras conocidas han sido aisladas de diferentes componentes tan cotidianos como la mesa del comedor o un filtro del aire. Algunas bacterias se habían adaptado a sus nuevas condiciones, como colonias de Methylorubrum rhodesianum que presentaba algunas diferencias con sus homólogos terráqueos. Pero otras bacterias se habían adaptado tanto que ha propuesto denominarlas como especies nuevas Methylobacterium ajmalii. Estas líneas bacterianas muestran ciertas diferencias en su metabolismo a su pariente más cercano y posible antecesor M. aquaticum, una bacteria encontrada frecuentemente en el agua potable.

El estudio genómico de estas bacterias ha arrojado otro dato esperanzador. Esta especie bacteriana contiene genes que son esenciales para la interacción con plantas. En su genoma contiene la información para diversos componentes que mejoran el enraizamiento y el crecimiento general de las plantas, como la isopentenil ARNt transferasa, sistemas de captación de hierro o varias vitaminas como la cobalamina (vitamina B12), biotina o tiamina. Estas rutas metabólicas ya descritas en M. aquaticum en la Tierra podrían servir para mejorar el crecimiento de algas o plantas en cultivos espaciales. En este aspecto el género Methylobacterium es conocido por su relación con las raices de las plantas y las algas y los beneficios que ambas pueden sacar de esta relación. De hecho pertenecen al grupo Rhizobiales, que se caracterizan por su simbiosis con raices.

Debido a la duración de los viajes espaciales el crecimiento de alimento a bordo se plantea actualmente como una realidad. Para conseguir especies adaptadas a las condiciones tan extraordinarias del espacio parece ser indispensable. Pero además, el estudio de las rutas necesarias para adaptarse a estas condiciones está ayudando a comprender y desarrollar nuevas variedades que puedan adaptarse a medios mínimos permitiendo que terrenos considerados yermos en la Tierra puedan ser cultivados.

Si te ha interesado el artículo puedes leer el que le dedicamos a las bacterias que pueden sobrevivir a la radiación ionizante del espacio aquí (próximamente) o al hongo que se alimenta de radiación nuclear aquí (próximamente).

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