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Bacterias que resisten la radiación del espacio

Publicado por Ramón Contreras

La colonización del espacio es un hecho que está más cerca cada día. Constantemente se hacen experimentos sobre qué seres vivos podrían vivir en las condiciones extremas del espacio exterior. Sin duda, en el planeta Tierra tenemos cientos de hábitats extremos en los que podemos encontrar formas de vida potencialmente adaptables al espacio. Se ha visto que un hongo (Cryptococcus neoformans) sobrevive perfectamente en la zona de exclusión de los reactores nucleares, y no solo eso, sino que también es capaz de aprovechar la energía nuclear incorporándola a su metabolismo. Otros ejemplos fascinantes los encontramos en las condiciones de frío extremo de la Antártida. Allí se encuentran bacterias y hongos (muchas de estas especies no han sido descritas todavía) que pueden resistir durante años en las microgotas de agua atrapadas en el hielo en altas concentraciones salinas, sin luz y sin oxígeno. Los tardígrados (Filo Tardigrada) son también unos seres conocidos por ser grandes supervivientes en condiciones de vacío, se han hecho interesantes experimentos con ellos en el espacio a temperaturas de -200ºC o con radiación ionizante. Este último factor es el más importante a la hora de sobrevivir en el espacio.

En nuestro planeta encontramos escenarios sin luz, oxígeno o temperaturas extremas, pero gracias a la capa de ozono toda la Tierra está protegida de los rayos cósmicos y las radiaciones perjudiciales. La radiación ionizante es una fuente de mutaciones del ADN que a la larga afectará a la aparición de tumores o a la viabilidad de la especie en fertilidad o fecundidad. En este aspecto, todos los seres vivos pueden soportar cierta cantidad de radiación. Sin embargo, con el paso de las generaciones se van acumulando mutaciones que afectan a la viabilidad de la población. Es por esto que parece que la capacidad de sobreponerse a las radiaciones será el punto clave de la adaptación al espacio.

El último estudio realizado con bacterias muestra que una simple capa de medio centímetro de grosor es suficiente para permitir que las bacterias que se encuentran debajo sobrevivan durante años en el espacio exterior. Las bacterias son seres sencillos a nivel genético y poseen una gran capacidad de reparación de su ADN. Los experimentos realizados mostraron que debajo de esta capa fina de cadáveres las colonias bacterianas sobrevivieron y las predicciones indicaban que podrían haber seguido allí durante mucho tiempo. Al menos hasta que hubiesen acabado con su fuente principal de alimento, ellos mismos. Según los experimentos realizados con la bacteria Deinococcus radiodurans en la estación espacial internacional (ISS) con tan solo un milímetro de grosos podrían sobrevivir unos 8 años antes de que la colonia colapsase. El estudio de los mecanismos de estas bacterias para repararse o los componentes que protegen a la colonia en las bacterias muertas pueden ayudar a crear protecciones para otros seres más complejos.

Conocer los mecanismos necesarios para proteger a los organismos de las radiaciones será vital si alguna vez queremos que la especie humana se convierta en una especie interplanetaria. Los mecanismos moleculares detrás de la reparación del ADN o de la protección contra las radiaciones no solo serán vitales para la conquista del espacio sino que pueden suponer grandes avances en otros campos como la cura del cáncer.

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