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Genética humana: humanos adaptados al buceo gracias a un bazo genéticamente modificado

Publicado por Ramón Contreras

La edición genética de humanos es un tema que ya no pertenece a la ciencia ficción. Es cierto que se ha intervenido en casos de enfermedad hereditaria para evitar malformaciones, perdidas cognitivas y sufrimiento. Sin embargo, la humanidad, como el resto de seres vivos evoluciona por sí misma adaptándose (en el sentido más darwiniano del término) a su entorno. Existen algunos ejemplos sobre estas adaptaciones del ser humano a su entorno. Si bien es cierto que el 99,9% del genoma humano es compartido por toda la especie es cierto también que hay poblaciones con rasgos distintivos, que están codificados en su ADN.

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Cell muestra una increíble adaptación de una población concreta a su entorno. Los bajau, o bayou, son una población étnica bien definida oriunda de los mares asiáticos. Su historia está muy relacionada con el mar, aunque ahora son un pueblo asentado en la costa de Indonesia durante 10 siglos fueron conocidos por sus casas flotantes y su estrecha relación con el mar, de la que obtenían casi todo su sustento buceando. Un equipo de investigación liderado por la Dra. Melissa Ilardo de la Universidad de Copenhague, ha llevado a cabo un estudio sobre la genética y la fisiología de esta etnia, comparándola con sus vecinos (no solo geográficamente, sino también genéticos) los saluan.

El estudio revela que los bajau cuentan con un bazo un 50% más grande que sus vecinos. No solo aquellos que bucean con regularidad, sino la población entera. El bazo es el reservorio natural de los glóbulos rojos que no están en circulación, y por lo tanto es una reserva de oxígeno para casos de hipoxia. Puedes leer más sobre el bazo y su función en el artículo que le dedicamos aquí. Cuando el cuerpo se sumerge, la circulación se ralentiza y el bazo se contrae, volcando al torrente sanguíneo sus reservas de glóbulos rojos, que representan hasta un 9% de oxígeno adicional.

Los bajou son capaces de grandes inmersiones, hasta los 70 metros sin asistencia y durante periodos prolongados de tiempo. Ahora, la ciencia ha demostrado que el contacto con el mar y la evolución han otorgado a esta etnia una fisiología especial para adaptarse a su entorno. De hecho, esta es la primera vez que una adaptación al buceo se descubre en humanos, en una especie de “vuelta al mar”. Curiosamente, otros mamíferos marinos, como las focas, cuentan con bazos de gran tamaño, que se relacionan con su capacidad para el buceo prolongado.

Si bien es verdad que se ha encontrado una relación histórica entre el buceo de los bayou y el tamaño de su bazo, este estudio solo empieza a comprender las implicaciones genéticas del aumento del bazo. Las posibles utilidades del conocimiento de los genes que regulan el tamaño del bazo, y por consiguiente, el tiempo que una persona aguanta en hipoxia, todavía se han de explorar.

Se han demostrado otras adaptaciones en humanos a sus entornos. Por ejemplo una adaptación similar, pero a las grandes alturas, se puede observar en poblaciones andinas. Otras poblaciones, por ejemplo la europea se encuentra especialmente bien adaptada al consumo de leche animal, gracias a pequeñas modificaciones en los enzimas (presentes en todos los humanos) que degradan la lactosa.

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