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Nitrato, ¿abono o contaminante?

Publicado por Ramón Contreras

En la agricultura tanto moderna como tradicional se emplean compuestos ricos en nitratos para abonar los suelos y mejorar la productividad de los cultivos. Las plantas son capaces de utilizar el nitrato (NO3) y el nitrito (NO2) para la formación de aminoácidos, que son compuestos nitrogenados. El nitrógeno es un compuesto mayoritario en la atmósfera, sin embargo pocos organismos son capaces de asimilarlo. La conversión de nitrógeno atmosférico a oxidado se denomina fijación, la llevan a cabo bacterias y puedes leer más sobre ella aquí.

Las plantas pueden utilizar el nitrógeno en forma de óxido producido por las bacterias. No obstante si se enriquece el suelo como este compuesto las plantas son capaces de utilizar más cantidad para producir más proteínas que resultará en plantas más grandes y más frutos. Antes de la utilización de abonos y fertilizantes la tierra debía dejarse sin cultivar durante una temporada (tierras en barbecho) antes de que pudiera volver a producir vegetales de interés humano.

Sin embargo, el abuso de nitratos puede dar lugar a la contaminación de las aguas subterráneas. Con las lluvias el nitrato es solubilizado y percola hasta capas inferiores del suelo o es arrastrado hacia torrentes y ríos, no ayudando en la mejora de los cultivos. Uno de los problemas del exceso de nitratos y la contaminación de ríos y torrentes es que en estos viven algas, plantas y bacterias, que también ven su crecimiento favorecido por la presencia de estos compuestos. En estas situaciones se suele dar un gran desequilibrio ecológico en el que una especie crece de manera inusitada y consume el resto de compuestos del medio a gran velocidad, como el oxígeno, dejando sin aire a otros seres vivos, tanto plantas como peces. El crecimiento desmedido de microalgas del grupo dinoflagelados se denomina marea roja o Bloom de algas. Del que puedes leer más aquí.

Además un exceso de nitrato en el suelo puede ocasionar que las plantas sinteticen proteínas a una velocidad mayor de la que pueden conseguir otros compuestos necesarios para su funcionamiento. En estos casos las hojas de la planta adquieren un color verde oscuro, que puede volverse rojo o marrón. Especialmente las hojas viejas donde se acumula el exceso de nitrógeno se vuelven oscuras y es posible que el borde se seque. El exceso también afecta a las raíces, que crecen menos e incluso pueden secarse debido al exceso de nitrógeno de los abonos y fertilizantes. El nitrato de los fertilizantes se usa porque es fácilmente absorbible por las plantas. De forma que si hay un exceso en el suelo absorberá mucho más del que necesita en detrimento de otros compuestos como zinc, hierro o cobre, que comparten transportadores iónicos con el nitrógeno.

Exceso de nitrógeno en las plantas resulta en plantas débiles que son más susceptibles a enfermedades. A las células vegetales no les da tempo a crear compuestos estructurales, no proteicos a una velocidad adecuada, lo que se traduce en tallos débiles y poco lignificados, por lo que también son más sensibles a las condiciones climáticas como el viento o la lluvia. En estas condiciones la planta producirá menos flores y en consecuencia menos

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