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La temperatura del cerebro humano es más alta de lo que pensábamos

Publicado por Ramón Contreras

Todos podríamos decir la temperatura media del cuerpo humano. Unos dirían que 36ºC, otros 36,5ºC y algunos incluso dirían que 37ºC. Después nos encontraríamos siempre la persona que dice que ella tiene una temperatura de 35ºC o 37,5ºC, porque desviaciones de la media son normales. No es que no sepamos a que temperatura está el cuerpo humano, ni que la mitad de la población tenga fiebre constantemente. Este enorme rango de temperaturas muestra que diferentes personas pueden tener diferente temperatura media. Incluso la temperatura puede variar entre diferentes horas del día o en las diferentes estaciones del año (la temperatura corporal en invierno es ligeramente inferior que en verano).

Las mujeres tienen el cerebro más caliente porque lo usan más

Además de esto, la temperatura no es la misma en todo el cuerpo. Mientras que la periferia (manos, pies) se encuentra más fría, las tripas serán las que mantendrán la mayor temperatura. Bueno, la temperatura más alta estará en el interior de la barriga y dentro de la cabeza. El cráneo es un gran impedimento a saber la temperatura real del cerebro. Sabemos que no puede estar muy alta puesto que la temperatura afecta la corriente neuronal. Sin embargo, un estudio reciente a tomado la temperatura dentro del cráneo y ha comprobado con sorpresa que en un día normal el cerebro puede llegar a funcionar con 41 o 42 ºC, mucho más de lo que creíamos. Hay que decir que esta temperatura interna no se corresponde con la temperatura que se puede tomar con termómetro en la axila o en la boca. Lo normal es que la temperatura del cerebro esté unos 2 grados por encima que las de las mediciones caseras.

El cerebro está tan caliente porque consume mucha energía. Mientras que representa el 2% del peso del cuerpo consume el 20% de la energía (en bebés es gasto energético del cerebro puede llegar a suponer el 80%). Este consumo de energía se hace transformando una molécula rica en energía, ATP, a formas menos energéticas, ADP. Este paso libera energía y como cualquier cambio energético no es perfectamente aprovechado sino que desprende energía que se disipa en forma de calor. El cerebro es como un motor de combustión. Está constantemente quemando energía para funcionar. Mientras que otras partes del cuerpo pueden estar sin funcionar (no movemos todos los músculos constantemente o no estamos digiriendo activamente todo el tiempo), el cerebro no puede permitirse ese lujo. El cerebro tiene que estar controlando continuamente el funcionamiento de todos los otros órganos. Por eso quema tanta energía y por eso su temperatura es más alta que la de otras partes del cuerpo.

De la misma forma, el cerebro no tiene la misma temperatura todo el tiempo. Cuando más activo está, más energía consume y más se calienta. Es por eso que su temperatura mínima ocurre por la noche y su actividad máxima durante el día. La mayor variación ocurre en zonas internas del cerebro, como el hipotálamo.

Además de las variaciones diarias el sexo de los individuos también influye. Las mujeres tienen un cerebro más calenturiento que los hombres, ¿quién lo iba a decir? Esto es debido a que el control del ciclo menstrual supone un trabajo extra para el cerebro que se traduce en mayor temperatura.