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Hibernación animal

Publicado por Ramón Contreras

Muchas veces, en casa, debajo de 5 mantas y con una taza de chocolate calentito, nos preguntamos como lo hacen los animales en la naturaleza para soportar condiciones de bajas temperaturas, e incluso de congelamiento. La verdad es que existen múltiples estrategias, la más conocida es la migración (más frecuente en las aves, cuya huida del frio es más fácil gracias a que se van volando). Otros animales están adaptados a estas condiciones con grandes capas de grasa y pelo que los mantienen abrigados. Otros, sin embargo, han optado por pasarse el invierno durmiendo. No parece una mala idea, ¿verdad?

La dormancia es el proceso mediante el cual un animal (desde insectos a mamíferos) es capaz de disminuir su actividad metabólica y entrar en una especie de sueño profundo cuando las condiciones son adversas. Dentro de la dormancia se han registrado diferentes comportamientos con características diferentes: la hibernación es el más conocido, pero también encontramos la diapausa (regulada genéticamente y que a diferencia de las demás necesita estímulos específicos tanto para comenzar como para finalizar), la estivación (que tiene lugar en verano) y la brumación (típica de los reptiles). En las plantas también encontramos dormancia, como puedes leer en su propio artículo aquí .

Algunos animales tienen la capacidad de hibernar ante condiciones adversas. Tanto los animales homeotermos como poiquilotermos (de sangre caliente y fría respectivamente) son capaces de hibernar, las diferencias fisiológicas del proceso dependen de su tipo de sangre o su capacidad de almacenar grasas. Durante la hibernación la frecuencia cardiaca disminuye hasta en un 95%, al igual que la respiración (las necesidades de oxígeno del organismo disminuyen un 75%) y la temperatura corporal (la variación de temperatura puede ser de tan solo unos pocos grados, como en el oso parto o más drástica como en algunos insectos), su digestión queda detenida casi por completo, incluso a nivel celular el metabolismo se reduce drásticamente. Cuando un animal vive en una región con condiciones exteriores son muy frías se prepara durante el verano y el otoño para hibernar. Durante los meses de bonanza comen o almacenan grandes cantidades de alimento para crear tejido graso que se irá consumiendo durante la hibernación. Varias semanas antes de entrar en hibernación el animal va preparándose fisiológicamente adelantándose a las condiciones de frio intenso. Algunos animales de pequeño tamaño, como las ardillas, se despiertan periódicamente para alimentarse de los frutos que han guardado en su guarida. Ten en cuenta que existen ardillas que duermen hasta 9 meses al año, por lo que tienen que almacenar grandes cantidades de alimento para no tener que salir de su guarida. En otros animales que cuentan con grandes hibernaciones (como murciélagos o erizos) si su temperatura corporal desciende demasiado se despiertan para moverse un poco y entrar en calor antes de volverse a dormir.

Los estudios demuestran que durante los meses que pasa en hibernación un oso ni los músculos ni los huesos se ven afectados. Esto es gracias a que secreta hormonas que mantienen el tono muscular. Un derivado de una de estas hormonas se ha usado para tratar la osteoporosis en humanos, mientras que el plasma de oso se estudia como conservante de órganos para trasplantes.