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Legrado o curetaje: biopsias de útero y eliminación de tejido embrionario

Publicado por Ramón Contreras

Una gran cantidad de embarazos no llegan a término de forma espontánea. Aunque sea uno de los temas más tabú de las sociedades modernas, la verdad es que es frecuente que el embarazo se detenga a las pocas semanas de la implantación uterina. El legrado es una técnica que se emplea en estas ocasiones y cuando el cuerpo de forma natural no expulsa el tejido embrionario que ha dejado de crecer y todos los tejidos acompañantes. También puede usarse esta técnica para tomar biopsias del útero con otros propósitos, como determinar distintos tipos de cáncer y otras enfermedades relacionadas con el sangrado intrauterino. Además, es una técnica que se usa para eliminar tejido, por ejemplo en odontología se emplea para eliminar la periodontitis. Aunque en ginecología a veces se emplea el legrado como método de aborto mecánico, mediante la extracción del feto, lo cierto es que su práctica es más frecuente tras un aborto espontáneo, para agilizar el proceso de limpieza del útero.

Un aborto espontáneo ocurre entre el 10 y el 20% de las veces

El legrado es un procedimiento quirúrgico. En él, se raspa el tejido embrionario para que se desprenda de las paredes del útero. Cuando se realiza en embarazadas que por algún motivo han sufrido un embarazo espontáneo es un problema, puesto que justamente la zona de unión entre el endometrio y el embrión está altamente vascularizada para alimentar a este último.

El legrado o curetaje (del francés curettage) se realiza con una legra o cureta, una vara con un extremo en forma de cuchara o asa, con la que se raspa la superficie del útero. El tejido que se desprende es preferible sacarlo en la misma operación para que no cause más problemas a la paciente. Es normal que se utilice anestesia general o al menos local para realizar este tipo de intervenciones. La dilatación del cuello del útero es un paso previo al legrado. Se ha de introducir una varilla larga para trabajar, por eso es frecuente que se empleen dilatadores mecánicos (espéculos), a veces junto con medicamentos para ayudar a la dilatación. Una vez abierto, el cuello del útero se raspa suavemente con la legra el endometrio. El tejido que se extrae (biopsia) se suele analizar para comprobar que no hay problemas como cáncer u otras patologías.

Sobra decir que este procedimiento es muy peligroso si se realiza sin conocimientos y que ha de realizarse en clínicas y hospitales con cirujanos preparados para llevar a cabo el procedimiento. Realizar este tipo de cirugía sin las medidas adecuadas de seguridad sanitaria y profesionalidad pueden acabar en la muerte por desangramiento de la paciente. Un mal legrado puede perforar el útero causando graves daños en él, dañar el endometrio y otros órganos. Además, la falta de condiciones sanitarias adecuadas tanto del material como del resto de elementos del proceso pueden derivar en infecciones de cérvix, útero, etc. Por ello y desde las últimas décadas se está cambiando el legrado por el aspirado como método abortivo o para la eliminación de restos, puesto que entraña menos riesgos para la salud.