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Introducción a la biología celular

Publicado por Ramón Contreras

La biología celular, anteriormente denominada citología, es una rama de la biología que se encarga del estudio exclusivo de todo lo relacionado con la célula. En este campo entran pues tanto cómo una célula interacciona con su entorno, sus estructuras internas (orgánulos y la interacción entre ellos), así como las estructuras que otorgan las propiedades y características morfológicas propia de los diferentes tipos celulares.

Las células vegetales parecen celdas con su disposición altamente ordenada.

Las células vegetales parecen celdas con su disposición altamente ordenada.

La citología apreció con el descubrimiento de que los tejidos estaban formados por pequeñas estructuras o compartimentos o celdas, las células. Para ello tuvo inventarse el microscopio óptico y fue Robert Hooke el primero en utilizar el término celdas en sus observaciones durante la segunda mitad del siglo XVII, en 1660 se publicó su libro Micrographia, donde aparecía por primera vez la palabra célula. Sin embargo la teoría celular, base del estudio celular no fue postulado hasta el siglo XIX.

Hasta la aparición del microscopio electrónico sobre el 1930 no se pudo ahondar demasiado en las estructuras internas de la célula, aunque sí se conocían ya los principales orgánulos. En la actualidad los microscopios electrónicos más potentes son capaces de diferenciar dos proteínas de la cápside de un virus. Aún así, todavía queda bastante por descubrir sobre las estructuras celulares.

La historia de la citología se puede dividir en tres etapas diferenciadas, dependiendo de las herramientas y técnicas al alcance de los investigadores del campo. Durante los primeros siglos la citología se basó en la observación de estructuras al microscopio y su descripción. Desde el descubrimiento de la células hasta la observación de cromosomas durante la división celular. Muchas de las técnicas de microscopía y fijación de muestras desarrolladas durante siglos siguen siendo vigentes. Puedes leer más sobre uno de los padres de la citología, Anton van Leeuwenhoek, creador de unos de los primeros microscopios, en su artículo aquí.

A partir del siglo XIX, con la aparición de las técnicas de bioquímica y basándose en los conocimientos previos la citología pasó a denominarse como biología celular. El cambio de paradigma supuso la observación de las interacciones intra e intercelulares. Gracias a la posibilidad de purificar proteínas y comprender su funcionamiento el paso siguiente era conocer dónde se ubicaban en la célula y qué papel desempeñaban en el ciclo celular.

Ya en el siglo XX, el aumento de la resolución microscópica, el conocimiento bioquímico acumulado y las nuevas técnicas desarrolladas dieron pie a la posibilidad del estudio de la célula a un nivel mucho más profundo, la biología celular molecular. En esta última etapa y hasta la actualidad la biología celular supone el estudio de la célula desde todos los puntos de vista. La interacción entre diferentes células: las proteínas de anclaje entre células, las señales hormonales e incluso los pequeños ARN que se han encontrado que se transmiten entre células. La célula como un conjunto en sí misma, se estudia: desde su ciclo vital, su división, el mantenimiento de sus estructuras y orgánulos, su metabolismo y la bioquímica que rige todo esto: señales hormonales, cascadas de mensajeros secundarios, control de la expresión genética….

La tarea integradora de la biología celular es inmensa pues abarca campos dispares que requieren conocimientos de física, para el uso de microscopios, química, para entender el funcionamiento y las interacciones de los compuestos que forman las estructuras y biológicos, tanto ecológicos, como genéticos, entre otros.

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