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Por qué hay que dar tantos cuidados a las plantas domesticadas

Publicado por Ramón Contreras

Plantas en macetas, de interior, en terrazas, jardines, parques, huertos y campos de cultivo son todas plantas supeditadas a la actividad humana para su supervivencia. Oímos con frecuencia que necesitan cuidados diarios para sobrevivir mientras que estamos rodeados (con suerte) por vegetación que crece de forma salvaje en el mundo sin ningún tipo de cuidado. ¿Cómo lo hacen las plantas silvestres para sobrevivir sin estos cuidados? En realidad la respuesta a esta pregunta es que no lo hacen, pero veamos para qué cuidamos exactamente a los vegetales domesticados.

Primero de todo hay que tener en cuenta que las plantas que están domesticadas por el ser humano muchas veces crecen en condiciones diferentes de sus condiciones naturales. Las plantas crecidas en maceta tienen una limitación severa a la cantidad de nutrientes que pueden conseguir. Sería como hacer un cercado alrededor de un área para que viviera un animal en ella. Extrapolando esto mismo, muchas veces se crecen plantas y árboles exóticos o alóctonos (que no son propios de esa región) en parques y jardines. Muchos vegetales necesitan unas condiciones concretas en el suelo (como el pH, el tipo de sustrato, la dureza del suelo, etc.) que son conseguidas artificialmente para que estos árboles y plantas sobrevivan. Muchos abonos alteran el pH del suelo, acidificándolo o basificándolo. En los campos de cultivo se ara el terreno antes de sembrar para airear la capa superficial del suelo de forma artificial para mejorar las condiciones del suelo, aunque como consecuencia el suelo se seca más y es necesario regarlo más. En la naturaleza esta aireación (mucho menor que la hecha por el hombre) la llevan a cabo lombrices, hormigas, topos y otros animales que viven en el subsuelo.

Por otra parte la poda de las plantas leñosas es un esfuerzo económico importante que se realiza para el mantenimiento de la vegetación, siendo los bonsáis, muy posiblemente la máxima expresión. El objetivo del modelado de la parte arbórea de de los vegetales suele ser o bien artístico o decorativo, como en las palmeras o los cipreses, o bien para mejorar su producción de frutos. Pero, ¿cómo puede quitar la rama mejorar la producción de frutos? Para empezar toda la energía que el árbol “gastaría” haciendo crecer ramas nuevas la conserva para la generación de nuevos frutos, por otro lado las ramas nueves no suelen dar lugar a frutos. Una vez alcanzado el tamaño deseado de un árbol se suele podar para que no crezca más, así la recolección es más cómoda. Muchos árboles sacan ramas laterales desde la parte de debajo de su tronco, para crear troncos secundarios, en la mayoría de árboles frutales estos nuevos troncos son eliminados para dar mayor fuerza al principal y permitir que se desarrolle antes (los frutales tardan bastantes años en empezar a dar frutos, tiempo que se alarga en la naturaleza).

Es verdad que encontramos árboles centenarios en la naturaleza, el árbol más viejo conocido tiene más de 9550 años. Entonces, por qué habiendo árboles tan longevos se mueren tantos árboles de cultivo y son necesarios pesticidas, abonos y riegos especiales para la agricultura. Bueno, por cada árbol de 9.000 años muchos otros han muerto, en agricultura se mima a los cultivos porque su muerte repentina a causa de enfermedades o sequía equivale a hambrunas en la población humana. Así que bien sea por interés o por el bien de tu planta ¡cuídala!

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