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La adenosina

Publicado por Ramón Contreras

Si tuvieran que nombrarse unos pocos compuestos orgánicos indispensables para la vida, muy posiblemente, la adenosina se encontraría entre los primeros. Está molécula de base purina no solo forma parte de las bases nitrogenadas que forman el ADN y el ARN, lo cual ya le bastaría para ser mencionada en tan vital lista, sino que además es parte indispensable en la molécula de almacenamiento y conversión de energía más utilizada en todos los seres vivos, el ATP. Por si fuera poco cabe recordar que del ATP se deriva también el AMP cíclico (AMPc) uno de los principales mensajeros secundarios intracelulares. Por lo que se ve, la adenosina es de vital importancia a varios niveles.

Como ya hemos comentado la adenosina es una molécula con una base nitrogenada de tipo purina. Además a ella se une una ribosa, dando en total una molécula de 10 carbonos, 13 hidrógenos, 5 nitrógenos (en la purina) y 4 oxígenos. La adenosina se obtiene de la degradación de proteínas para conseguir la base nitrogenada o bien por la formación de purinas en el hígado. La ruta para sintetizar purinas emplea unos 10 enzimas y 4 moléculas de ATP. Aunque lo más normal en los animales es obtenerla de la dieta, donde se encuentra muy disponible y es rápidamente captada. Sin embargo la adenosina no es frecuente en el organismo, una vez captada o sintetizada se une a grupos fosfato para formar el AMP.

El ATP es uno de los principales compuestos derivados de la adenosina.

El ATP es uno de los principales compuestos derivados de la adenosina.

Existen 4 tipos de receptores para la adenosina (A1, A2A, A2B y A3), que se encuentran repartidos por todo el organismo en animales, encontrándose tanto en el sistema circulatorio, como en el aparato respiratorio y diversas capas del cerebro. Los últimos estudios parecen indicar que sí bien se encuentran en todos los tejidos, los tipos celulares en los que se expresan son concretos y relacionados con la transmisión de los impulsos nerviosos principalmente.

Los receptores A1 inhiben la formación de AMPc generalizada, mientras que los receptores A2, cuya afinidad por la adenosina es mucho menos que la de los tipo A1, parecen estimular la actividad de la adenilato ciclasa (la enzima encargada de la síntesis de la AMPc). Por último los receptores tipo A3, de los que se desconoce su función exacta, parecen modular la actividad de los dos tipos de receptores anteriores. De cualquier manera, la adenosina libre es empleada por las células como neuroprotector. Causa somnolencia debido a que sus receptores en las neuronas cerebrales inhiben la transmisión del impulso nervioso, puesto que inhibe la liberación de acetilcolina.
En el tejido circulatorio la activación de los receptores A2A y A2B causa la vasodilatación, mientras que en el aparato respiratorio se efecto es broncoconstrictor.

La adenosina puede utilizarse para revertir la taquicardia supraventricular y otros efectos de control sobre la actividad cardiaca. Este efecto es debido a que se activan los receptores A1 del corazón, con una consiguiente disminución del calcio intracelular y debido a ello se acorta la capacidad de las células del corazón para transmitir el impulso nervioso. La cafeína es un antagonista de la adenosina que compite por sus receptores. La similitud entre ambas moléculas permite a la cafeína bloquear los receptores de adenosina, evitando que disminuyan la actividad cerebral. Puedes leer más sobre ella en el artículo que le dedicamos aquí (próximamente).

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