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Diferencias entre los seres vivos o materia animada y la materia inanimada o inerte

Publicado por Ramón Contreras

Una de las primeras diferencias que se hace en biología es la que responde a si algo está vivo o no, es decir, si es materia animada o inanimada. Este es el dogma central de la biología, para poder estudiar la vida, tiene que separarse lo vivo de lo no vivo. Los elementos con los que se han formado ambos tipos de materia son los mismos. Sin embargo, el resultado final es claramente diferente. La materia viva, los seres vivos, están compuestos principalmente por una serie reducida de elementos químicos que puedes abreviar como CHONPS: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre. Están ordenados en orden de importancia en la composición de los seres vivos. el carbono es el 99% de la composición química de la materia orgánica (de la que se encarga de estudiar la química orgánica). Por otro lado tenemos las cosas que no están vivas, o son inanimadas, que por definición es todo aquello que no son seres vivos: suelo, agua o aire. Su composición está formada por los mismos elementos que la materia viva, solo que las proporciones y las relaciones entre ellos son muy diferentes. La atmósfera está formada en un 78% de nitrógeno y en un 21% de oxígeno (véase que ambos elementos también son mayoritarios en los seres vivos), o el agua formada por hidrógeno y oxígeno. Así es fácil ver que el principal componente de los seres vivos no está entre los más representados en la materia inanimada, el carbono. Por eso la química orgánica se asocia a moléculas de origen biológico, auqnue algunas pueden generarse por procesos puramente físico-químicos.

Los seres vivos están constituidos por su unidad mínima básica, la célula. en ellas se llevan a cabo todas las actividades que se necesitan para el mantenimiento de la vida, y que están presentes en todos los organismos, desde las amebas a los leones o las orquídeas. El conjunto de reacciones químicas necesarias para mantener la organización celular se denominan metabolismo. El metabolismo está formado por dos tipos de procesos que se compensan el uno al otro, el anabolismo en el que se destruyen moléculas complejas para obtener energía o componentes básicos y el catabolismo, en el que mediante el uso de energía y componentes básicos se crean compuestos más complejos para el funcionamiento de la célula.

La regulación de ambos tipos de metabolismo se realiza a nivel celular y se conoce como homeostasis. Esto es el acoplamiento de unos sistemas con otros de tal manera que se regulan mutuamente, enviando información de un sistema al otro para mantener los compuestos complejos y los simples en el punto óptimo para el correcto funcionamiento de la célula.

Otras características de los seres vivos son el movimiento y la reproducción. Todas estas propiedades permiten su adaptación a un mundo en permanente cambio, asegurando la continuidad de la especie. Aunque es cierto que podríamos pensar que el aire o el agua son capaces de moverse, la verdad es que no tienen voluntad de movimiento. Los movimientos de estos elementos inertes es el resultado de cambios en las propiedades de uno y otra, como son los cambios de temperatura en la atmósfera que generan los vientos, o la atracción de la luna que genera las mareas. En cambio se fácil entender que los seres vivos se mueven a voluntad y no como resultado de un cambio de sus condiciones externas. Finalmente es fácil entender que el aire, el agua o la tierra no pueden reproducirse. Pueden transformarse una en otra a consecuencia de procesos físico-químicos pero la cantidad de agua en el planeta es siempre la misma, aunque se mueva en círculos y tenga distintas disponibilidades.