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Tejido muscular cardíaco

Publicado por Ramón Contreras

El tejido muscular estriado cardíaco es un tipo especial de músculo que forma exclusivamente el corazón. El miocardio, juntamente con el endocardio y en pericardio, son los tres tejidos que forman el órgano. Este músculo debe ser capaz de contraerse y relajarse de forma ininterrumpida desde antes de que nazca el animal hasta el omento de su muerte, por lo que requiere unas fibras que no se fatiguen con los trabajos prolongados y ha de ser capaz de hacer mover toda la sangre por el cuerpo del individuo.


Existen tres tipos de tejidos musculares, el mencionado y el tejido estriado esquelético, del que puedes leer más aquí y el músculo liso del que puedes aprender más aquí , son los otros dos tipos. El músculo cardíaco presenta características de la musculatura lisa, es de contracción involuntaria, aunque sus características citológicas son más parecidas a las del músculo esquelético, en cuanto a número de mitocondrias y ordenación intercelular de actina y miosina. Además en el tejido muscular cardíaco también encontramos las estructuras citoplasmáticas y extracelulares en forma de T-T, propias del tejido esquelético, que mejoran la transmisión del impulso contráctil.

Corte histológico de tejido cardiaco, con los núcleos en azul. las bandas de actina y miosina son visibles en la tinción.

Corte histológico de tejido cardiaco, con los núcleos en azul. las bandas de actina y miosina son visibles en la tinción.

Fisiológicamente el miocardio se caracteriza por poder transmitir el impulso nervioso, como si fuera una neurona. Además el corazón es capaz de generar su propio potencial eléctrico que es el responsable de su propia contracción, al contrario que los músculos esqueléticos.

Este tejido está compuesto por cardiomiocitos. Estas células son mononucleadas, con el núcleo en posición central y de apariencia ovoide con la cromatina poco concentrada. Al contrario que las fibras musculares, los cardiomiocitos no tienen una forma de huso tan pronunciada, sino que son más redondeados y presentan ramificaciones. En su citoplasma contienen estrías de miosina y actina en una ordenación reticular similar a la que se puede observar en las fibras musculares.

El tejido muscular del corazón tiene dos características histológicas que lo diferencian del estriado esquelético: El espacio perinuclear se encuentra libre de las estriaciones de fibras de miosina y actina. Alrededor del núcleo estas células almacenan glucógeno, que son capaces de convertir en glucosa, como fuente de energía en caso de que no obtengan la suficiente por la sangre. Aun así el corazón necesita un aporte constante de oxígeno para su funcionamiento (mediante la fosforilación oxidativa), sin dicho aporte sufre daños celulares rápidamente.

Las células del miocardio están muy estrechamente relacionadas entre sí. Se encuentran conectadas por discos intercalares proteicos especiales que permiten la transmisión del impulso nervioso entre ellas. Estas uniones, con forma de hendidura, permiten la sincronización del órgano para realizar la contracción adecuadamente.

La contracción cardíaca se encuentra controlada, de forma involuntaria, por el 0 nervioso autónomo, éste se encarga de controlar la fuerza de las contracciones y su frecuencia. Aunque la contracción en sí se genera a partir de unos miocitos especializados, el nódulo sinoauricular situados en la pared superior de la aurícula derecha. Si bien no todo todas las células cardiacas se encuentran inervadas con una neurona. Además las hormonas que llegan por el torrente sanguíneo también pueden controlar el ritmo cardíaco.

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