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Tolerancia y dependencia de las drogas

Publicado por Ramón Contreras

La salud del sistema nervioso es uno de los temas que se suelen pasar por alto. Solemos vigilar más lo que comemos o los hábitos para tener un cuerpo sano y ejercitado, pero la mente y el sistema de soporte físico que la permite son tanto o más esenciales que el cuerpo. Es por eso que la salud del sistema nervioso forma parte de la enseñanza básica en muchos países. Cosas como dormir bien o hacer ejercicio son fundamentales para todos los sistemas. Una de las cosas que puede ayudarnos a proteger a nuestro sistema nervioso y es casi exclusiva para protegerlo es evitar las sustancias nocivas. Como ya hemos comentado varias veces, las células del sistema nervioso, las neuronas, no tienen capacidad regenerativa. Son los excesos lo que afecta peor al sistema nervioso, ni un exceso de ejercicio es bueno, ni un exceso de horas de sueño. Todo tiene que estar en su justa medida. Es en este contexto que emplearemos el vocabulario específico de tolerancia y dependencia.

Normalmente empleamos estas palabras para referirnos al uso de drogas, que ya adelantamos que son todas malas para el sistema nervioso. Sin embargo, podemos usar el picante como ejemplo. Si empezamos a usar picante en nuestra comida al principio, cunado no estamos acostumbrados, notaremos fácilmente el picante. Pero, a medida que pasa el tiempo, nos volveremos tolerantes con el picante. En ese momento cada vez tendremos que tomar más picante para notar “el gusto picante” (aunque no sea estrictamente un sabor). Nuestro cuerpo cada vez tendrá menos receptores para el picante y por lo tanto para notarlo deberemos ponerle mayor cantidad a la comida. Esto se puede alargar en el tiempo hasta límites altísimos de tolerancia. Con las drogas pasa lo mismo, a medida que se usan estas sustancias la capacidad de conseguir el efecto deseado (ya sea depresora, activadora o perturbadora). Cuando aumentamos la tolerancia necesitamos más para notar los efectos.

Cuando alcanzamos unos niveles de tolerancia elevados es cuando se suele empezar a tener dependencia. La dependencia es un estado anímico en el que no se puede vivir sin algo. Por ejemplo, somos dependientes de la comida y el agua o del sueño para vivir. El problema surge cuando adquirimos dependencias que no son naturales. Volviendo con el ejemplo del picante, llega un momento en el que se usa tanto picante que si se empieza a comer sin picante el alimento deja de tener sabor. Los receptores de la boca se han adaptado a una situación y cambiarles la rutina cuesta. Pero no es imposible. Con las drogas pasa igual. Cuando se estimula constantemente los receptores de las neuronas y luego dejan de estimularse los receptores que tienen siguen estando ahí. El cuerpo está preparado esperando para recibir su dosis de estimulante, pero no llega. Entonces se genera una situación de ansiedad que se denomina en el mundo de las drogas como “mono”. Esta situación puede durar varios días si no se aplaca, pero a la larga se puede hacer volver al cuerpo a un estado natural. Aunque se necesite esfuerzo y fuerza de voluntad, a parte de ayuda médica.

La tolerancia y la dependencia son dos conceptos relacionados con cómo interaccionamos con sustancias en general, pero en el contexto del sistema nervioso y las drogas son de vital importancia.

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