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Gametogénesis: la formación del óvulo

Publicado por Victoria González

Durante el proceso de formación de gametos se han identificado dos genes: el gen W codifica para un receptor en las células germinales, y el gen Steel se expresa en la lámina de células que migran, desde el intestino generalmente. Estos procesos de migración se han estudiado en células de ratón.

La ovogénesis se divide en tres fases: proliferación, crecimiento y maduración.

En la fase de proliferación las células primordiales migran al esbozo del ovario. Allí se dividen por mitosis y se producen las ovogonias A y B. En los mamíferos, en el séptimo mes de vida fetal todas las ovogonias capaces de formar óvulos ya están en el ovario. En el caso de la mujer, hay unos siete millones de ovogonias. En otras especies, hay proliferación durante toda la vida de la hembra.

La fase de crecimiento es la más potente en la ovogénesis. Se trata de la interfase previa a la meiosis, y al final se obtiene un ovocito I.

En la maduración se produce la primera meiosis, que consiste en una división asimétrica del citoplasma. Se obtiene el ovocito II, que es la célula que se ha llevado el citoplasma, y una más pequeña que es el primer corpúsculo polar, que acaba degenerando. En la segunda meiosis también se produce una división asimétrica del citoplasma, obteniendo el segundo corpúsculo polar, que degenera, y el óvulo haploide. De esta forma, todos los componentes del citoplasma quedan en el óvulo. Hay que tener en cuenta que el citoplasma debe estar muy desarrollado: hay que sintetizar muchos componentes para nutrir al embrión, y además el óvulo se rodeará de células foliculares.

Todo este proceso no es continuo, sino que se puede parar en la fase de diploteno (sucede tanto en invertebrados como en vertebrados) como en la metafase II (sucede solo en vertebrados). La parada en diploteno se produce para sintetizar el vitelo. En mamíferos no hay vitelo, pero también hay parada. En mujeres esta parada se produce hasta los 50 años. En la adolescencia llegan a ovocito I, allí se paran, y después se van desarrollando de uno en uno.

Los óvulos se pueden clasificar según la cantidad de vitelo que tengan. Cuando el embrión se va a desarrollar fuera del cuerpo de la madre, el vitelo es importante:

– Óvulos alecíticos: son los de los mamíferos, y no tienen vitelo.

– Óvulos oligolecíticos: también se llaman isolecíticos, y tienen poco vitelo. El citoplasma se reparte de manera homogénea, como en el caso de los erizos de mar y Amphioxus.

– Óvulos mesolecíticos: tienen una cantidad intermedia de vitelo. También se llaman telolecíticos, porque el vitelo está en un extremo. Es el caso de los anfibios y los peces.

– Óvulos polilecíticos: tienen gran cantidad de vitelo, y este se sitúa en el centro del óvulo, por eso también se llaman centrolecíticos. Es el caso de las aves.