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El agua en la atmósfera como factor ecológico

Publicado por Victoria González

El agua es un factor limitante en ambientes terrestres, a los que llega mediante transporte por el viento, por precipitación y por evaporación en los océanos. El agua se encuentra en el suelo, en cuyo caso es un recurso para las plantas, o bien en la atmósfera, y en ese caso se trata de una condición, ya que los organismos no compiten por ella. En la atmósfera se puede encontrar en forma de vapor de agua, como pequeñas gotas en estado líquido, o como cristales de hielo.

El aire contiene una determinada cantidad máxima de vapor, que se llama presión de vapor de saturación y depende de la temperatura. La diferencia entre la presión de vapor de saturación y la presión de vapor del aire nos da la demanda evaporativa de la atmósfera, un valor que se puede medir en forma de humedad relativa: proporción entre la cantidad de vapor de agua presente en el aire en un momento dado y la cantidad máxima de vapor de agua que podría haber en el aire en ese momento y a una determinada temperatura.
Humedad relativa = 100 * (Presión real del aire/Presión de vapor de saturación)

El déficit de presión de vapor es la diferencia entre la presión de vapor de saturación y la presión real del aire. A lo largo del día las temperaturas cambian, y eso hace que la presión de vapor de saturación varíe, y alcance su máximo a mediodía. Sin embargo, la presión del aire se mantiene, por lo que al final, el déficit de presión de vapor aumenta con la temperatura. Es decir, a mayor temperatura, menor humedad relativa.
Esto implica, por ejemplo, que en climas muy lluviosos pero cálidos, los organismos puedan sufrir limitaciones debidas a la falta de agua, ya que la transpiración y la evaporación a mediodía son muy intensas. En otras zonas, como la tundra, llueve poco, sin embargo allí el agua no suele ser un factor limitante ya que el suelo está encharcado y como hace frío, la evaporación es escasa hay saturación con facilidad.

Procesos de intercambio gaseoso:

Todo ser vivo necesita mantener altas concentraciones de agua en sus tejidos, y además, todos los que viven en medios aéreos tienen procesos de intercambio gaseoso. En el interior del organismo, el aire está saturado de humedad. Cuando, por ejemplo a través de los estomas, este medio se pone en contacto con el aire, que nunca está saturado, se produce un déficit de presión de vapor. Es decir, a la vez que se realiza el intercambio gaseoso se pierde agua. Estas pérdidas en ocasiones son tan intensas que pueden poner en peligro la vida del organismo.

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