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Las vitaminas y sus propiedades

Publicado por Javier García Calleja

Un organismo alimentado solamente con las biomoléculas necesarias para proveer sus necesidades energéticas muestra al poco tiempo síntomas que demuestran que esta alimentación no es suficiente. Son necesarias además, aunque en cantidades inapreciables, unas sustancias particulares conocidas con el nombre de vitaminas.

Fue un médico holandés, Eijkman, quien descubrió su existencia. En 1897, en la prisión de Java, cuidaba de enfermos de beri-beri que presentaban síntomas nerviosos conducentes a la parálisis y a la muerte. Alimentando con arroz y su cascara a unas gallinas afectadas de la misma enfermedad, observó que los síntomas de parálisis desaparecían. Administró esta dieta a los prisioneros enfermos y observó que también curaban de dicha dolencia. Llegó entonces a la conclusión de que el beri-beri no era enfermedad contagiosa, sino producida por la carencia de ciertas sustancias contenidas en las cubiertas del arroz.

En 1912, Funk extrajo de 50 kg de cascara de arroz unos centigramos de una mezcla de sustancias capaces de impedir el beri-beri, entre las cuales había aminas; de aquí el nombre de vitamina («amina vital»). A esta vitamina se la llamó vitamina B. Hay dos grupos de vitaminas: unas solubles en agua (hidrosolubles) y otras solubles en los lípidos (liposolubles).

VITAMINAS HIDROSOLUBLES

El complejo vitamínico B representa el factor estudiado en las observaciones iniciales de Eijkman y Funk. Se ha visto que está formado por unas doce sustancias, entre las cuales están la vitamina B1 que es el factor antineurítico o antíberibéríco. Se encuentra en la yema de los huevos, hígado, espinacas y coles; hoy se la llama aneurina o tiamina y es necesaria para la integridad y funcionamiento del sistema nervioso.

Es asimismo de interés la vitamina B2 (riboflavina), que es un cofactor en el funcionamiento de numerosas enzimas.

El ácido pantoténico o vitamina B5 se muestra también de importancia; su carencia produce perturbaciones en el crecimiento y en la digestión y bronconeumonías.

La vitamina PP (antipelagrosa) forma parte de las hidrogenasas; su carencia acarrea la pelagra, enfermedad caracterizada por la inflamación de la piel y la aparición de manchas cutáneas, acompañadas de perturbaciones nerviosas que pueden llevar a la demencia.

Vitamina C (ácido ascórbico).— Su carencia produce el escorbuto, temible enfermedad de los antiguos navegantes. Los pacientes presentan palidez de rostro e hinchazón en las encías con hemorragias, produciéndose finalmente la muerte por desfallecimiento cardíaco. Esta vitamina es abundante en las frutas y verduras.

VITAMINAS LIPOSOLUBLES

Vitamina A. Abunda en la manteca, yema de huevo, leche, zanahorias y espinacas. Es un derivado del beta-caroteno, que se considera como provitamina A. El hígado de los vertebrados, desdobla los carotenos en vitamina A. Su carencia produce una enfermedad ocular llamada xeroftalmia, con ulceraciones en la córnea; interviene esta vitamina en la formación de los pigmentos de la retina.

Vitamina D (calciferol, vitamina antirraquítica).— Su carencia ocasiona el raquitismo, enfermedad muy difundida hace años en la infancia y caracterizada por una calcificación insuficiente del esqueleto; interviene en la regulación del calcio y fósforo en la sangre. La luz solar tiene una acción antirraquítica en el organismo humano (ayuda a la absorción de la vitamina D).

Vitamina E (tocoferol, vitamina de la antiesterilidad).— En las ratas machos asegura las funciones reproductoras, y en las ratas hembras, el embarazo se frustra debido a su carencia, originando la muerte del feto en el útero materno. Hay gran cantidad de vitamina E en la jalea real, sustancia que sirve de alimento a las larvas de abejas destinadas a convertirse en reinas.

Vitamina K.— Su carencia produce hemorragias, con retraso sensible de la coagulación de la sangre; en estado natural se encuentra en la col y tomates. La causa de que en el hombre y demás mamíferos no se produzca esta avitaminosis se debe a que las bacterias intestinales resultan ser capaces de sintetizar la vitamina K.

 

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