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Mecanismos específicos de inmunidad: el sistema inmunitario humano

Publicado por Javier García Calleja

Estos mecanismos corren a cargo de unos leucocitos  (glóbulos blancos) específicos, los linfocitos, que reconocen el germen invasor y elaboran una respuesta de defensa frente al mismo que solo sirve para dicho germen u otra infección producida por el mismo. En ello reside la inducción y la especificidad de estos mecanismos, que comúnmente se conocen como respuestas inmunitarias inducidas.

Componentes del sistema linfoide humano

El conjunto de estas células y los órganos o estructuras del cuerpo relacionadas con ellas, bien sea en su formación, maduración o localización, constituyen el sistema inmunitario humano.

Los órganos del sistema inmunitario se denominan también órganos linfoides y se pueden apreciar dos tipos de ellos:

  1. Los órganos linfoides primarios son aquellos donde se originan y se produce la maduración de los linfocitos. A ellos pertenecen:
    1. La médula ósea roja, donde están las células madre que originan todas las células sanguíneas, y entre ellas los linfocitos. A menudo los estudiantes confunden esta médula osea con la médula espinal. Son dos organos completamente distintos. La médula ósea se encuentra en el interior de los huesos largos y es, como hemos dicho, un tejido linfoide. La médula espinal es parte del sistema nervioso y se encuentra en el interior de la columna vertebral.
    2. El timo, glándula que se sitúa en la zona superior del tórax, sobre el esternón, y que reduce mucho su volumen a partir del séptimo año de edad del individuo. Está formado por dos lóbulos subdivididos, a su vez, en lobulillos separados por tejido conjuntivo. En cada uno de ellos se diferencia una corteza y una médula. Es en la corteza donde proliferan las células provenientes de la médula ósea, originando los timocitos, que al madurar se transforman en los linfocitos T, que emigran a la sangre a través de las vías linfáticas.
  2. Los órganos linfoides secundarios son aquellos donde se concentrar los linfocitos y sufren una diferenciación terminal. Entre ellos están:
    1. El bazo, órgano muy vascularizado situado en el lado izquierdo del abdomen. Debajo del diafragma. Está rodeado por una capa fibrosa que penetra en su interior formando una serie de compartimentos a los cuales van numerosas arteriolas. Cada una de ellas está rodeada de un tejido linfoide rico en linfocitos, de color blanco y denominado pulpa blanca. El resto está relleno de un tejido esponjoso de color rojo, denominado pulpa roja, con función hematopoyética, madurar eritrocitos, destruir los inservibles y mantener las plaquetas.
    2. Los ganglios linfáticos, situados a lo largo del sistema linfático, pero más abundantes en las zonas inguinal, axilar, cervical y subclaviar.
    3. Las estructuras linfoepiteliales, asociaciones de folículos linfáticos y epitelios de revestimiento de la cavidad interna donde se encuentran, tales como las amígdalas, las placas de Peyer (situadas en el intestino delgado) y el apéndice vermiforme del ciego. La inflamación de estos órganos es indicio de una actividad propia de la reacción inmune, asociada normalmente a una infección.

Es preciso aclarar que, en el organismo, todos los mecanismos actúan conjuntamente y que la separación aquí indicada obedece únicamente a un desarrollo didáctico. Sirva como ejemplo de esta afirmación el proceso llevado a cabo por el sistema del complemento, en el que intervienen una parte específica, la reacción antígeno-anticuerpo, y otra inespecífica como es la fijación del complemento o la fagocitosis.

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