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Tinción de hematoxilina eosina

Publicado por Ramón Contreras

Una de las técnicas más utilizadas en la histología animal es la tinción de hematoxilina y eosina. Las características de los compuestos que la componen hacen posible observar al microscopio óptico las células individualizadas y sus núcleos, que se tiñen de forma diferenciada. Gracias a esta técnica se han podido observar gran cantidad de tejidos animales. Se han descrito, bajo esta tinción, la gran mayoría de tejidos musculares y glandulares del cuerpo. Aportando con ella la morfología de las células que forman el tejido y la posición relativa y la forma del núcleo dentro de ellas.

Las plaquetas de la sangre al no tener núcleo no se tiñen de azul, como lo hace el neutrófilo de la foto

Las plaquetas de la sangre al no tener núcleo no se tiñen de azul, como lo hace el neutrófilo de la foto

La tinción de hematoxilina eosina se conoce desde la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo existen diversas variaciones, cambiando el tipo de eosina (existen la eosina Y, llamada amarilla o yellow y la eosina B, azul o blue) y de hematoxilina (existen la hematoxilina de Harris, de Mayer) específica para obtener resultados más nítidos dependiendo del tejido a tratar.

Protocolo: Una de las ventajas de esta tinción es que resulta fácil de llevar a cabo y requiere poca instrumentación. Primeramente si la muestra está incluida en parafina debe hidratarse. Usualmente se emplea la parafina para incluir la muestra de forma que puedan realizarse cortes de microtomía, obteniéndose cortes muy finos. Para hidratar la muestra ésta se sumerge en baños sucesivos de xiliol y etanol en concentraciones descendentes desde los 100º a los 70º y finalmente en agua. En este punto se sumerge la muestra en hematoxicila durante un tiempo que ronda los 10 minutos. Tras unos breves lavados con agua y alcohol para eliminar el exceso de hematoxilina se tiñe durante 30 segundos en eosina. Finalmente se realizan baños en alcoholes de concentraciones crecientes, para deshidratar la muestra de nuevo y permitir la fijación previa a la observación de la muestra en el microscopio.

Hematoxilina: este compuesto se extrae de Haematoxylum campechianum, una planta leguminosa originaria de la península de Yucatán, Méjico. Como curiosidad, el nombre de esta planta significa madera que sangra. De la planta se obtiene una sustancia que al oxidarse adquiere un color morado. Para aumentar su capacidad colorante se combina con iones metálicos de hierro o aluminio, consiguiéndose así la hematoxilina. La hematoxilina se une intensamente a las cargas negativas (aniones), como los ácidos. Es por esto que se une fuertemente al ADN (ácido desoxirribonucleico). La tinción con hematoxilina tiñe de color azul los núcleos.

Eosina: las diferencias prácticas en el uso de la eosina amarilla o azul son mínimas, siendo más utilizada la eosina Y. Ambos compuestos se obtienen de la interacción del bromo con la fluoresceína. Las cargas negativas del compuesto hacen que se una a compuestos con cargas positivas, es decir, básicos, como el citoplasma. Sin embargo, ésta misma carga es la que impide que penetre dentro de células vivas, puesto que la membrana celular las expulsa.

El mercurocromo (el componente rojo de la mecromina) es un compuesto análogo a la eosina, que también tiñe las estructuras básicas de las células. La eosina tiñe de color rosa o rojo el citoplasma celular, dependiendo del tiempo de la tinción y de los lavados que se dé a la muestra. Los glóbulos rojos se tiñen de color rojo, un poco anaranjado y las fibras musculares de rojo, casi fucsia.

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