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Plantas transgéncias despejando dudas

Publicado por Ramón Contreras

Este artículo se sale un poco de la dinámica general de imparcialidad de “Laguia2000”. Existe un gran debate alrededor de las plantas y de los organismos transgénicos en general. Puedes leer qué son exactamente las plantas transgénicas en el artículo que dedicamos a explicarlas aquí .

En ese mismo artículo uno de nuestros lectores comentó algunos de los problemas que él consideraba asociados al uso de transgénicos. Es cierto que existe una gran polémica sobre el uso de los transgénicos y es verdad que es complicado tratar el tema simplemente desde el punto de vista biológico. Por mi parte creo que el artículo mencionado se refiere tan solo a qué son las transgénicas y evité entrar en polémicas que van más allá de la biología.

Entre las preocupaciones de nuestro lector se encuentran el uso de las plantas transgénicas en monocultivos. Es cierto que las plantas transgénicas tienen que sembrarse en monocultivos. Es decir, grandes extensiones de una única variedad de plantas. Esto lleva a dos cosas, una la especialización y mejora de la maquinaria y todo el proceso de recogida y en el caso concreto de las transgénicas a que los genes introducidos artificialmente dentro de ese cultivo no “escapen” a otras variedades de esas mismas plantas. Esta última medida se hace para evitar la perdida de los genotipos originarios. Sin embargo, todos los cultivos modernos, y no solo los transgénicos, se siembran en monocultivo (lee sobre la revolución verde aquí). Por lo que la pérdida de biodiversidad no es concreta de los cultivos transgénicos. Otro aspecto a considerar en este caso es también que al sembrar en monocultivos las comunidades agrarias dejan de ser autosuficientes y tienen que comprar las frutas y verduras que ellos mismos no producen.

A raíz de los monocultivos también se nombra el empobrecimiento del suelo, por falta de rotación de cultivos. Este empobrecimiento no es ocasionado por los transgénicos en sí, sino por las técnicas extensivas de cultivo. Lo cual quiere decir que los suelos necesitarán abono, actividad que siempre ha necesitado la agricultura moderna. Así que no se puede achacar los problemas de la agricultura moderna a los transgénicos.

También comentar que es evidente que las plantas transgénicas están patentadas por grandes multinacionales (hablando claro, Monsanto). El esfuerzo económico para realizar estas variedades vegetales es enorme y se necesitan más de 15 años de trabajo antes de poder sacarlas, tan siquiera, al mercado. Ninguna empresa pequeña podría soportar eso económicamente. Obviamente una vez que sacan su producto al mercado quieren rentabilizarlo. Es decisión de los agricultores y los países decidir si quieren comprar el producto o no. Lamentablemente los agricultores no se informan, por lo general, suficientemente antes de adquirir estos productos, muchas veces por falta de capacidad para entender esas cosas. En estos casos deberían ser los propios países, con expertos cualificados los que se encarguen de hacer entender a su población qué es lo que está comprando. Por ejemplo ningún país Europeo siembra plantas transgénicas, como si pasa en China, EE. UU. O Argentina. También cabe decir que Europa compra alimentos a estos países, simplemente no quiere cultivarlos, aunque no duda de que no son perjudiciales para la salud.

Argentina concretamente está sacando un gran beneficio de la exportación a Europa de soja, debido a la enorme producción que genera, gracias a las plantas transgénicas.

Argentina concretamente está sacando un gran beneficio de la exportación a Europa de soja, debido a la enorme producción que genera, gracias a las plantas transgénicas.

Finalmente es cierto que hay indicios que el glifosato (el herbicida utilizado en la soja transgénica de Monsanto, lee más sobre él aquí) es perjudicial para la salud. De hecho, la OMS recalificó el herbicida como de Clase III, es decir tóxico en general, en 2009 y la propia Monsanto advirtió en 2001 que su toxicidad ocular puede ser de clase I o II. Una vez más el desconocimiento y la falta de información de los usuarios puede llevar a las consecuencias que se han vivido en Argentina.

No querría acabar sin comentar el problema del glifosato y la aparición de “supermalas hierbas” resistentes al herbicida. Los procesos de resistencia a herbicidas tampoco son propios de las transgénicas sino que pasan con todos los herbicidas, porque ¡no podemos esperar que las plantas no evolucionen para adaptarse a su medio!