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Bioética: animales de laboratorio

Publicado por Ramón Contreras

Ya empezamos a hablar de la bioética en otro de nuestros artículos para tratar el tema de la manipulación humana. (Ver:Bioética: manipulación humana).

En este nos gustaría tratar sobre la manipulación de otros seres vivos. Nos centraremos en animales. Dejando las plantas para otro día, puesto que alterar especies, por ejemplo, unicelulares, no parece alterar los ánimos de la sociedad, ¿o sí?

Primeramente recordaremos que la ética de la raza humana ha ido evolucionando con el tiempo, Primero el Yo, después mi comunidad, mi nación/país y por último mi especie. Siguiendo este criterio y viendo la evolución de la raza humana vemos que sentimos más afinidad por un primate que por un rumiante, más por un mamífero que por un reptil o un pez y más por cualquier animal que no por una planta y así se puede uno ir alejando evolutivamente del homo sapiens y ver una relación de “empatía entre especies”, que lleva a extender los derechos humanos a otras especies.

Los animales de laboratorio tienen un control muy riguroso para su manejo. Normalmente son criados específicamente para ese experimento y sacrificados o donados al acabarlo, en la actualidad salvo que sea indispensable (como controlar una población silvestre) está prohibido capturar animales salvajes. Tanto para conceder a un proyecto el uso de animales como en las titulaciones pertinentes para poder trabajar con ellos. Siguiendo la lógica de la empatía entre especies cercanas es más complicado llevar a cabo experimentos, por ejemplo, con monos (menos del 1% de la experimentación actual) o con perros (1% de la experimentación) que con ratones (que suponen el 70% de la experimentación). Las pruebas clínicas con animales son el paso previo a la experimentación en humanos (ambas son necesarias para asegurarse que el producto que se intenta sacar al mercado es inofensivo para la vida humana). El paso previo es la experimentación con cultivos celulares. La moral actual nos hace pensar que la vida de un ser humano es más importante que la de un animal, y por lo tanto es mejor primero probar los medicamentos en animales, por si acaso. Sin embargo, los cosméticos y artículos de lujo son harina de otro costal, en Europa la Directiva 15/2003 prohibió la comercialización de productos cosméticos experimentados en animales.

Pero no solo eso, a miles de ratones de laboratorio se les causa cáncer para poder obtener tejidos para su estudio. Todos los que no estén de acuerdo con esto que se dirijan a una persona que ha superado un cáncer y díganle que debería morir para que cien ratones no sufriesen cáncer, tal vez se arrepienta de haberse salvado.

Los animales de laboratorio a los que se les crea un cáncer ayudan a salvar vidas humanas.

El manejo de otras especies es necesario para la ciencia, se necesitan organismos enteros para ver cómo reaccionan ante diversos tratamientos. Si queremos entender cómo afecta al cerebro el Alzheimer hay que estudiar células en varios estados de la enfermedad y eso solo se puede hacer sacrificando al sujeto, en este caso otra vez ratas.

Los animales de laboratorio sufren, es verdad, pero no sufren en vano y siempre se trata de minimizar el sufrimiento.

Otra forma de manipulación puede referirse a la obtención de híbridos y mutantes. El ser humano tiene una capacidad limitada para saber que pasa dentro de un organismo y muchas veces la única manera de ver cuál es la función de una proteína o de n orgánulo es crear un organismo defectivo para esa proteína. Esto no es tan fácil como parece, pero resulta extremadamente útil para observar qué pasa. Gracias a ese tipo de experimentos se puede conocer el origen de enfermedades humanas.

La manipulación animal permite más intromisión dentro del animal que en humanos. Es una herramienta fundamental para entendernos y a nuestros congéneres animales. Existen leyes para el correcto manejo de los animales de laboratorio, algunas de carácter europeo y otras de carácter nacional. La Directiva 2010/63/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de septiembre de 2010 relativa a la protección de animales utilizados para fines científicos es una de las últimas aprobadas.