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¿Qué son los tricomas?

Publicado por Ramón Contreras

Los tricomas son los pelos que recubren la superficie de las hojas, los pétalos e incluso las raices de los vegetales. Estos pelos o excrecencias pueden ser muy variados en forma, origen o función. Algunos de ellos sirven para evitar la incidencia de la luz directamente sobre la superficie de la hoja, otros almacenan sustancias urticantes para defender la planta de los depredadores.

vista al microscopio de pequeños tricomas sobre una hoja.

vista al microscopio de pequeños tricomas sobre una hoja.

Los tricomas están formados por una o más células especializadas de la epidermis, que se diferencian una vez las hojas están formadas. Además la cantidad de tricomas en la superficie de la hoja varía, no solo entre diferentes especies, sino también de la cara de la hoja, el haz o el envés o las condiciones ambientales, en épocas de más insolación pueden desarrollar más tricomas. Dependiendo de la especie y la función que realicen las células de los tricomas pueden estar vivas o muertas, como las células de los pelos animales.

La variedad de los tricomas es muy grande, abarca un gran abanico de tamaños, que van desde pequeños abultamientos en la superficie de la hoja hasta largos pelos que se pueden ver a simple vista. Es por esta gran diversidad que en muchas ocasiones la forma de los tricomas se utiliza como característica taxonómica, para ayudar a la clasificación de las plantas.

Los tricomas pueden clasificarse en glandulares, si excretan sustancias al exterior y no glandulares si tan solo secretan los componentes de su pared celular, como el resto de las células. También pueden clasificarse dependiendo de su morfología, lee más sobre el tema aquí (próximamente).

Los tricomas no glandulares cumplen funciones sencillas de protección, como parte de la epidermis. Intervienen en la protección mecánica de la superficie de la planta para evitar las heridas. Otros tricomas no glandulares pueden estar relacionados con la protección del exceso de insolación en zonas muy soleadas. Estos tricomas pueden tener formas muy variadas y su número suele ser elevado. Además en esas condiciones climatológicas los tricomas pueden favorecer un microclima en la superficie de la hoja para evitar una excesiva pérdida de agua por transpiración. En las raíces la aparición de pelos radiculares aumenta la superficie de contacto entre la planta y el medio, para favorecer la entrada de nutrientes.

Por el contrario los tricomas glandulares son todos los que acumulan en su interior (en la vacuola de su citoplasma) algún tipo de sustancia. Estos tricomas tienen una pared celular más delgada y rica en pectina, para permitir la salida de las sustancias que acumulan. Algunos de estos tricomas son de gran complejidad, “disparando” las sustancias que acumulan al notar presión. Estas sustancias pueden ser para la defensa de depredadores, si son urticantes o venenosas, pero también pueden servir para todo lo contrario, atraer a polinizadores, si las sustancias son aromáticas, sobre todo en los pétalos. Otros tricomas glandulares pueden almacenar en su interior aceites o ceras que liberan lentamente para recubrir a las hojas de una pátina cerosa para proteger las hojas de las rozaduras y la perdida excesiva de agua, con efectos similares a lo que ocurre en la epidermis de animales.

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