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La paradoja de los leks

Publicado por Ramón Contreras

Los leks son pequeñas áreas donde los machos de algunas especies de animales: aves, mamíferos, peces o insectos. Estas zonas no son territorios eficaces para sobrevivir, como es el caso de los animales territoriales, que protegen un área con buenos recursos para atraer a las hembras. Los leks pueden ser muy pequeños, de unos pocos metros o de varios kilómetros. En ellos los machos se pavonean y en ocasiones pelean entre ellos mientras las hembras observan para seleccionar a su macho reproductor, que suele situarse en el centro del lek. Puedes leer más sobre los leks en el artículo que le dedicamos aquí.

En los leks las hembras eligen a los machos reproductores.

En los leks las hembras eligen a los machos reproductores.

Ahora bien, la paradoja de los leks es que si las hembras escogen siempre al mejor macho (o a un reducido grupo de afortunados), situado en el centro del lek, toda la descendencia de la generación siguiente tendría una baja variabilidad genética. En los urogallos se ha observado que el macho alfa de un lek puede llegar a realizar la mitad de las cópulas propiciadas por ese lek. Además si descendiesen todos de un padre bien dotado serían todos más apetecibles en el próximo lek y así cada generación mejoraría la generación anterior hasta un punto en el que la especie estaría compuesta tan solo por los más capaces.

Si la selección sexual de los leks funcionase al cien por cien acabaría perdiendo el sentido hacer los leks, pues ya serían todos excepcionalmente aptos. Sin embargo esto no pasa. La variabilidad de las especies es mucho mayor de lo que supondría el perfecto funcionamiento de los leks. Este tipo de comportamiento sexual perdura en varias especies por lo que debe otorgar algo al sistema de elección de pareja que todavía no se conoce.

Es posible que antes de que se fije un genotipo único los gustos de las hembras cambien. Por ejemplo supongamos un genotipo que una determinada generación tiene un gran éxito. Durante los próximos años la población con ese genotipo aumentará. Los parásitos y los depredadores evolucionarán de forma paralela para ser más efectivos contra esas características. Cuando la presión sobre ese genotipo sea muy alta, por parte de depredadores y parásitos, las hembras podrían “apreciar” más los encantos de otros machos, cuyo genotipo minoritario no ha sido fijado tanto por los parásitos.

En un estudio realizado en humanos los hombres más elegidos por las mujeres tenían, curiosamente, un sistema de reparación de ADN que cometía más defectos de lo esperado. En ese caso la descendencia de estos hombres será más variable genéticamente. Por lo que es posible que las hembras elijan a aquellos machos con una mayor capacidad de generar una descendencia muy variable. En lugar de los machos con unos rasgos característicos. ¿Cómo eligen las hembras mediante caracteres visuales una cosa así? No se sabe.

Los estudios demuestran que las hembras de algunas especies sucumben ante determinados estímulos. Como las hembras de pinzón cebra que se pirran por el rojo. Los machos, cuanto más rojos mejor. Hasta la fecha no se han realizado estudios sobre la correlación entre un determinado carácter y un aumento de variabilidad genética.

La cuestión sigue en el aire mientras los leks siguen funcionando y las especies no pierden variabilidad genética, aunque se elijan siempre los machos situados en el centro del lek.

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