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Especies invasoras y actuación ciudadana

Publicado por Ramón Contreras

Cundo se trata de la lucha contra las especies invasoras las autoridades competentes muchas veces se ven apoyadas, dirigidas o en oposición a la opinión pública. Por suerte la sociedad moderna ha adquirido un principio de conciencia e ecologista. La sociedad se opone a grandes rasgos a la tala de árboles en el Amazonas, a la desaparición del hábitat del tigre o del oso panda y tantas cosas que han calado en la conciencia social del ser humano.

Las especies invasoras son un problema ecológico. Se alimentan, compiten y expulsan a la fauna autóctona y normalmente lo hacen a una gran velocidad y de manera irreversible. Todos los ecosistemas se encuentran en un equilibrio inestable en el que la adición de un nuevo componente, la especie invasora, o la eliminación o disminución de otro, las especies afectadas, puede cambiar irreversiblemente la estructura del ecosistema, llevando a la pérdida no solo de la especie afectada sino de todas las especies que se relacionan con ella. Desembocando en el colapso definitivo del ecosistema.

Llamamos especies invasoras a las especies introducidas por causas humanas, la suelta de ciervos, hurones, coatíes, mapaches, serpientes, crustáceos, peces por parte del ser humano para su uso recreativo (para la caza o pesca) o bien cuando los dueños “se cansan de sus mascotas” y los sueltan en la naturaleza son las principales causas de aparición de especies invasoras. Otras veces puede ser la suelta accidental, animales que escapan, o que viajan en barcos, aviones o en objetos, principalmente en el caso de insectos, las causas de la aparición de especies invasoras.

Es comprensible que se quiera que una mascota que ya no se puede mantener siga viva, pero en ningún caso debe soltarse en la naturaleza. Si tenemos la responsabilidad para cuidar de una mascota tenemos que tener la responsabilidad para cuidar a los miles de animales de nuestro ecosistema, no liberándolo.

La acción contra las especies invasoras debe ser decidida. Una vez establecida una especie invasora (cuando se cataloga como invasora) ya es muy tarde para erradicarla completamente. En su lugar hay que buscar estrategias para disminuir su número de forma drástica en el menor tiempo posible para evitar el desplome del ecosistema en el que se ha asentado.

Es aquí cuando interviene la sociedad. En primer lugar evitando la suelta de especies invasoras, lleva tu mascota al veterinario para que se encarguen de ella. En segundo lugar la sociedad tiene el deber de estar informada antes de emitir un juicio de valor respecto a que hacer frente a una especie invasora (y frente a cualquier decisión de interés común en realidad). Finalmente debe hacer saber su opinión a las autoridades legales para que se lleven a termino las acciones pertinentes para erradicar las plagas, que siempre serán más exitosas si están apoyadas por la ciudadanía (en forma de fondos, voluntarios, etc.). Sin embargo, no hay que caer en la trampa del falso ecologista o amante de los animales. Las especies invasoras han de ser erradicadas, es triste la muerte de los individuos, pero hay que tener en cuenta que es una acción para salvar la vida de otros animales, que deberían ser más queridos, por ser más cercanos. La eliminación de una plaga siempre irá acompañada de la eliminación de individuos, ya sean adultos o infantiles. Tiene que ser responsabilidad del ser humano arreglar el estropicio que él mismo ha creado.

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