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Cómo eliminar el nitrógeno del suelo

Publicado por Ramón Contreras

Como consecuencia del mal uso de los abonos, tanto químicos como orgánicos y naturalistas, el suelo puede contener un exceso de nitrógeno. Este compuesto que ayuda al crecimiento vegetativo de la mayoría de plantas reduce de forma directa la aparición de flores y por lo tanto de frutos. En agricultura es muy común el abonamiento excesivo de la tierra con la idea de que “más es mejor”. Sin embargo el abono excesivo no solo puede reducir la producción de frutos sino que además también es un grave problema de contaminación de agua. El exceso de nitrógeno en los campos es arrastrado por las lluvias hacia las aguas subterráneas o los ríos y los mares contaminándolos y alterando el equilibrio de estos ecosistemas. Puedes leer más el nitrógeno como abono o contaminante en el artículo que le dedicamos aquí (próximamente).

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Cuando hay un exceso de nitrógeno en el suelo, o en una maceta, los vegetales que tenemos en esa tierra tendrán un aspecto decaído y pueden incluso llegar a morir. Existen varias alternativas posibles para eliminar el exceso de nitrógeno del suelo. La forma de eliminar el exceso de nitrógeno son los lavados con abundante agua, este método es especialmente interesante para cultivos en maceta. El nitrógeno añadido en abonos y otros aditivos que pueden utilizarse en el cultivo de tanto de campos, jardines o macetas es soluble en agua. La recomendación más común es usar un caudal 3 veces superior al volumen de la maceta usando agua destilada o al menos baja en sales y luego realizar un riego normal con aditivos minerales (sin nitrógeno). Esta solución que podría ser útil para pequeñas macetas se vuelve imposible para cultivos en campos o jardines, debido al tremendo volumen de agua que debería usarse. Sin embargo, es el más rápido de todos los métodos.

Las otras formas de eliminar el exceso de nitrógeno del suelo especialmente en campos de cultivo se llevan practicando desde hace miles de años. La rotación de cultivos era una práctica muy común en la agricultura medieval que permitía la regeneración de nutrientes en el suelo mediante la plantación de diferentes vegetales que utilizan diferentes cantidades de cada nutriente se puede conseguir corregir el exceso de nitrógeno, o el exceso o defecto de otros nutrientes de un suelo. Especies vegetales de interés alimenticio tales como las coles, el brócoli o la calabaza son grandes consumidores de nitrógeno y por lo tanto se recomienda su plantación en suelo contaminados con este elemento. Cabe decir que se tiene que tener presente que se plantas este tipo de cultivos para reducir el exceso de nitrógeno y no con fines agrícolas, pues aunque las plantas utilizan gran cantidad de nitrógeno en su crecimiento incluso para ellas el exceso de este nutriente no es beneficioso.

Finalmente puede usarse mantillo o virutas de madera o serrín para reducir la cantidad de nitrógeno. Estos compuestos tienen una relación carbono nitrógeno (C/V) muy elevada, unas 9 veces mayor que el suelo. Al aplicarlo en la superficie de una maceta o sobre la tierra los microorganismos tendrán una gran cantidad de carbono para crecer pero necesitarán sacar de otra parte el nitrógeno y lo harán del suelo, dejando muy poco disponible para la planta.

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