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Exoesqueleto

Publicado por Ramón Contreras

Cuando la vida evolucionó hacia la pluricelularidad se vio en la necesidad de mantener cohesionadas las células que componían a los individuos. La formación de la epidermis fue la primera medida para retener las células del cuerpo y en los primeros seres vivos a esta se insertaban los haces musculares para permitir el movimiento del individuo. Sin embargo, pronto se vio en la necesidad de una estructura capaz de soportar mejor los órganos y los músculos que iban a mover el cuerpo. Es por ello que de forma temprana en la evolución aparecen los esqueletos. En los vertebrados y en sus ancestros cordados, el esqueleto es interno. Pero en los artrópodos, el grupo más abundante (con mayor éxito evolutivo) de animales en el planeta Tierra poseen un esqueleto exterior, así pues se denomina exoesqueleto.

Unidad Estructural

En su término más amplio los exoesqueletos recogen todas las estructuras externas duras que recubren a los animales y a otros seres vivos, como hongos o bacterias. Algunos hongos y bacterias forman a su alrededor un exoesqueleto de quitina, el mismo material usado por los artrópodos. Ahora bien, existen otras variaciones basadas en calcio (carbonato cálcico), como es el caso de las conchas de los moluscos y corales, o bien de tipo óseo o cartilaginoso como es el caso de las escamas de los osteíctios (los peces óseos) y también se encuentra en reptiles, como el caso de las tortugas, serpientes y cocodrilos. Las diatomeas, un tipo de alga unicelular, utilizan compuestos de sílice para formar su exoesqueleto. No obstante, las estrellas de mar y los erizos de mar no poseen exoesqueleto, puesto que este siempre está recubierto por una epidermis.

El exoesqueleto esta producido como una secreción de compuestos orgánicos por las células epidérmicas. En el caso de los artrópodos la quitina es un polisacárido no ramificado con nitrógeno. Sobre este polisacárido pueden depositarse los minerales que darán su dureza al exoesqueleto. Además también se secretaran otros compuestos como son los pigmentos que darán color al exoesqueleto y en ocasiones también se acumulan productos metabólicos de deshecho que resultan en los colores irisados de los caparazones de algunos animales.

El exoesqueleto forma un recubrimiento continuo por todo el cuerpo, por encima de los ojos, las antenas patas, etc. Sin embargo, para permitir el movimiento existen zonas donde las deposiciones de calcio son menores a fin de poder articularlo. Las zonas con mayor concentración de calcio se denominas escleritos.

Pero no iban a ser todo cosas buenas para el exoesqueleto, uno de los principales problemas que tiene es al ser una estructura mineralizada y que recubre todo el cuerpo no puede crecer con el individuo. Para permitir el crecimiento del cuerpo de los artrópodos éstos se tienen que desprender de su exoesqueleto entero y generar otro nuevo. Este proceso se denomina muda o ecdisis, y durante el tiempo en que su nuevo exoesqueleto todavía no está completamente calcificado el artrópodo lleva a cabo su crecimiento en tamaño. Puedes leer más sobre el proceso en el artículo que le dedicamos a la muda de los crustáceos en su propio artículo aquí y aquí para la pigmentación de sus caparazones.

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